
El Gobierno de Venezuela dispuso un ajuste del salario mínimo mensual hasta USD 240, en medio de un escenario marcado por aumentos de precios y manifestaciones laborales.
La medida fue presentada como parte de una estrategia oficial orientada a responder a la presión sobre los ingresos de los hogares, tras un período prolongado de inestabilidad económica.
El incremento representa un cambio significativo frente a niveles previos del ingreso mínimo.
Durante un acto en Caracas, la presidenta interina Delcy Rodríguez señaló que se trata de uno de los incrementos más relevantes en los últimos años.
Además del salario, se informó que las pensiones tendrán un aumento del 40%, alcanzando aproximadamente USD 70 mensuales.

El anuncio se produce en un entorno de alta inflación y deterioro del poder adquisitivo.
Datos de encuestas privadas ubican la aprobación del Gobierno en torno al 31%, mientras que el 77% de los consultados calificó la situación económica como desfavorable.
El costo estimado de la canasta básica para una familia de cinco integrantes se sitúa cerca de USD 690, por encima del ingreso mínimo actualizado.
El ajuste coincide con un incremento de las movilizaciones laborales.
Según el Observatorio Venezolano de Conflictos Sociales, las protestas crecieron 144% en el primer trimestre del año, impulsadas por reclamos vinculados a salarios y condiciones de vida.
Estas manifestaciones se desarrollan en medio de un proceso político inestable y tensiones sociales acumuladas.
Las autoridades no precisaron si el nuevo monto se aplicará exclusivamente al salario base o si incluirá esquemas complementarios como bonificaciones.