El acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur comenzó a aplicarse este 1 de mayo, en el marco del proceso de integración comercial entre ambos bloques, con la apertura de una parte significativa del comercio y la incorporación de nuevas condiciones para el ingreso de productos.
La medida contempla la liberación de aproximadamente el 93% de las importaciones provenientes del Mercosur, permitiendo el acceso a un mercado de cerca de 750 millones de consumidores.
El nuevo escenario comercial establece una reducción progresiva de aranceles para diversos bienes exportados desde la región.
Esto habilita a los países del Mercosur a ingresar a uno de los principales destinos de consumo a nivel global.
Entre los productos incluidos se encuentran bienes agrícolas e industriales, que podrán acceder bajo esquemas preferenciales.
En paralelo, se prevé la asignación de cuotas específicas para ciertos rubros, lo que permitirá canalizar exportaciones hacia Europa bajo condiciones determinadas.

El acuerdo incorpora requisitos vinculados a normativas ambientales, sanitarias y de trazabilidad que deberán ser cumplidos para mantener el acceso al mercado europeo.
Estas condiciones abarcan controles sobre el origen de los productos, estándares de producción y mecanismos de seguimiento dentro de la cadena de valor, aspectos que pasan a formar parte de las reglas de intercambio entre ambos bloques.
Dentro de este contexto, sectores vinculados a la producción agroindustrial y manufacturera se posicionan dentro del esquema de exportación, con la posibilidad de diversificar la oferta hacia mercados externos.
Asimismo, se contemplan condiciones específicas en materia de reglas de origen que permiten cierto margen de utilización de insumos no originarios, lo que habilita procesos productivos con integración regional e internacional.