
De acuerdo con proyecciones de Moody’s Ratings, el desarrollo de centros de datos requerirá al menos USD 3 billones en inversiones acumuladas hasta 2030, impulsadas por la expansión de la inteligencia artificial, la computación en la nube y la necesidad de mayor capacidad energética.
El flujo de capital se concentrará en infraestructura física, equipamiento tecnológico y sistemas de energía, en un escenario de crecimiento sostenido de la demanda digital a escala global.
La inversión prevista incluye servidores, equipos informáticos, instalaciones especializadas y nueva capacidad eléctrica para sostener cargas de trabajo cada vez más intensivas.
La aceleración del uso de aplicaciones basadas en inteligencia artificial y servicios en la nube presiona la ampliación de la infraestructura existente y la construcción de nuevos centros de datos en distintas regiones.
Una porción relevante del capital proyectado provendrá de grandes empresas tecnológicas, que enfrentan una demanda creciente de capacidad informática y energética.
A la par, los bancos mantendrán un papel destacado en la financiación, acompañados por inversores institucionales que incrementan su participación ante las magnitudes de capital requeridas.
Se prevé que más operadores del sector recurran a valores respaldados por activos, hipotecas comerciales y créditos privados cuando llegue el momento de refinanciar deuda.
En el mercado estadounidense de ABS, durante 2025 se emitieron cerca de USD 15.000 millones, con expectativas de crecimiento adicional vinculadas a proyectos de centros de datos.

Las necesidades de financiamiento asociadas a la expansión tecnológica generaron debates sobre la posibilidad de sobreinversión si algunas aplicaciones no alcanzan las expectativas previstas.
Aun así, las proyecciones indican que la demanda para construir nueva capacidad de centros de datos continúa en sus primeras etapas, con un crecimiento esperado a nivel mundial durante los próximos 12 a 18 meses.
Las estimaciones del sector sitúan la necesidad de capacidad adicional dentro de un horizonte de los próximos diez años, con ritmos de adopción difíciles de anticipar por la aparición constante de nuevas tecnologías.