
El análisis del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea volvió a tomar fuerza desde el sector productivo, según un posicionamiento difundido por la Unión de Gremios de la Producción. El planteo se centró en la aplicación práctica del entendimiento comercial y en el peso que podrían tener normas ambientales externas sobre las exportaciones paraguayas.
Desde el gremio señalaron que el foco no está puesto en el acuerdo en sí, sino en las condiciones que podrían acompañar su implementación.
El sector productivo advirtió que la operatividad del acuerdo podría verse condicionada por un conjunto de mecanismos ambientales paralelos.
Entre ellos se mencionan las salvaguardias, el Reglamento 1115 y el mecanismo de ajuste de carbono en frontera, que podrían incidir en la forma en que se comercializan los productos.
Estas herramientas, de aplicarse de manera simultánea, podrían introducir restricciones adicionales al comercio más allá de lo previsto en el texto del acuerdo.
Desde el sector se recordó que la Unión Europea representó compras por aproximadamente USD 392 millones de productos paraguayos el año pasado.
Ese monto se compara con un total de USD 11.000 millones exportados por Paraguay a nivel global, lo que muestra el peso relativo del mercado europeo dentro del comercio exterior.

El análisis también incluyó las condiciones de crecimiento previstas para las exportaciones hacia Europa.
De acuerdo con lo expuesto, existe un tope anual cercano al 5% de aumento, lo que implicaría que, sin cambios en las variables actuales, el volumen exportado recién podría duplicarse en un horizonte de 20 años.
Además, se mencionó que algunos productos, como la soja, ya cuentan con arancel cero desde hace tiempo, sin que ello haya generado un incremento significativo en las compras.
Ante este escenario, el sector productivo planteó la necesidad de continuar consolidando la presencia de Paraguay en otros destinos comerciales.