La administración de Donald Trump propuso crear un fondo de USD 5.000 millones para financiar la reconstrucción de infraestructura esencial en Medio Oriente afectada por la guerra con Irán, un conflicto que ya lleva alrededor de siete meses y que todavía continúa. El plan figura en un documento de la Corporación de Financiación del Desarrollo de Estados Unidos (DFC), organismo que tendría a su cargo la iniciativa.
La propuesta fue denominada Alianza para la Construcción y la Confianza Aliadas y apunta a movilizar inversiones para reconstrucción, infraestructura y expansión económica en países afectados por el conflicto. El documento menciona daños físicos relevantes y un aumento de los riesgos en la región como parte del escenario que busca atender.
Puertos, oleoductos y energía aparecen entre las prioridades
El esquema identifica cuatro grandes áreas para destinar los recursos. Entre ellas figuran proyectos para reducir la dependencia del estrecho de Ormuz, recuperar los flujos energéticos y las exportaciones de materiales críticos, reforzar instalaciones frente a futuros ataques y reparar infraestructura nacional considerada esencial.
Uno de los ejemplos incluidos es una ampliación por etapas de una ruta alternativa al estrecho de Ormuz en Arabia Saudita, con trabajos previstos en oleoductos y puertos. El paso marítimo ha sido uno de los puntos más sensibles del conflicto por su importancia para el transporte internacional de petróleo y gas.
Omán, Irak, Siria y países del Golfo aparecen en el plan
Entre los proyectos señalados también está la ampliación del puerto de Duqm, en Omán, junto con la recuperación de un oleoducto fuera de servicio que conectaría Irak con el mar Mediterráneo atravesando Siria.
La propuesta contempla además la reparación de refinerías de aluminio en Emiratos Árabes Unidos y Baréin, instalaciones ubicadas en países que también han sufrido impactos económicos y físicos derivados de la escalada regional.
La guerra ya golpeó el comercio energético de la región
Irán y sus aliados han realizado ataques contra países cercanos vinculados con Estados Unidos, incluidos Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Arabia Saudita, mientras Teherán también restringió el tráfico comercial a través del estrecho de Ormuz.
La situación alteró los flujos regionales de petróleo y gas y empujó al alza los precios internacionales de la energía. Antes del conflicto, por Ormuz circulaba aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas.
El fondo todavía es una propuesta
El documento expone una hoja de ruta para el periodo posterior a la guerra, aunque no garantiza que todos los proyectos planteados lleguen a ejecutarse. La iniciativa también busca mostrar a los aliados de Estados Unidos en la región cómo podría estructurarse la reconstrucción una vez que termine el conflicto.
La DFC, creada en 2019, suele utilizar préstamos e inversiones para participar en proyectos de desarrollo en el exterior vinculados con intereses estratégicos de Estados Unidos.

