Paraguay envejecerá en la mitad del tiempo que Europa y advierten que todavía no tiene políticas de cuidado adecuadas
Paraguay se encamina hacia un cambio importante en la composición de su población. El país atravesará un proceso de envejecimiento en aproximadamente la mitad del tiempo que le tomó a Europa, pero todavía no cuenta con políticas de cuidado adecuadas para enfrentar esa transformación.
La advertencia fue realizada durante la presentación de dos estudios del Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (Cadep), el jueves 29 de octubre de 2026.
La especialista señaló que el envejecimiento de la población comenzará a acelerarse considerablemente a partir de 2030, lo que plantea desafíos para la economía, las familias, los sistemas de jubilación y la organización de los cuidados.
El envejecimiento se acelerará a partir de 2030
Serafini explicó que Paraguay atraviesa una transición demográfica que ya venía observándose durante la última década.
El Censo Nacional confirmó estos cambios en la estructura de edades de la población.
Si bien el país todavía cuenta con una proporción importante de niños, niñas y adolescentes, el crecimiento de la población de mayor edad comenzó a hacerse más visible alrededor de 2022.
Las proyecciones indican que a partir de 2030 este proceso avanzará con mayor rapidez.
La economista advirtió que Paraguay experimentará esta transformación en un periodo considerablemente más corto que el registrado en Europa.
Esto significa que el país tendrá menos tiempo para preparar respuestas a las nuevas necesidades sociales y económicas.
Paraguay tiene hasta 2050 para aprovechar su bono demográfico
Uno de los datos centrales del estudio es que el bono demográfico paraguayo se extendería hasta aproximadamente 2050.
El bono demográfico es una etapa durante la cual la proporción de personas en edad de trabajar resulta favorable en comparación con la población económicamente dependiente.
Durante este periodo, el país tiene oportunidades para aumentar la producción, mejorar los ingresos y fortalecer los sistemas de protección social.
Serafini explicó que la relación entre personas dependientes y población en edad de trabajar se mantendría relativamente estable durante algunos años.
Por eso, considera que este es el momento de discutir cómo financiar y organizar las políticas de cuidado, antes de que el envejecimiento avance con mayor intensidad.
El año 2050 no representa una fecha en la que la población se volverá repentinamente anciana, sino el horizonte estimado para aprovechar esta oportunidad demográfica.
Las personas de 50 a 65 años también representan una oportunidad económica
La investigación identifica otra etapa importante vinculada con las personas de 50 a 65 años.
Según la exposición de Serafini, este grupo suele atravesar un periodo con menores responsabilidades directas de cuidado, al tener relativamente menos niños pequeños y personas mayores a su cargo.
Esta situación puede facilitar la continuidad del trabajo, el ahorro y los aportes a los sistemas de jubilación.
La economista explicó que aprovechar esta etapa permite fortalecer los recursos económicos necesarios para los años posteriores.
El desafío consiste en generar condiciones para que las personas puedan mantenerse económicamente activas y construir una mayor seguridad financiera para la vejez.
La falta de servicios de cuidado también afecta el empleo de las mujeres
Cadep presentó una segunda investigación centrada en los efectos económicos de ampliar y mejorar los servicios de cuidado.
El estudio analiza cómo una mayor participación laboral de las mujeres podría influir en el crecimiento del producto interno bruto (PIB), la reducción de la pobreza y la recaudación tributaria.
Actualmente, las responsabilidades familiares y de cuidado pueden limitar las posibilidades de muchas mujeres de incorporarse al mercado laboral o trabajar más horas.
La investigación plantea que contar con mejores servicios permitiría ampliar sus oportunidades de empleo y generación de ingresos.
Además, el 41% de los hogares paraguayos tiene jefatura femenina, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Este indicador refuerza la importancia de considerar las condiciones económicas de las mujeres al diseñar políticas públicas.
Invertir en cuidados podría generar beneficios para toda la economía
Serafini explicó que las políticas de cuidado no deberían analizarse únicamente como un gasto social.
La investigadora destacó que estas inversiones pueden generar beneficios económicos mediante la creación de empleos, el aumento de los ingresos laborales y la reducción de la pobreza.
También podrían contribuir a incrementar los impuestos recaudados, los aportes a la seguridad social y el crecimiento del PIB.
Este planteamiento forma parte de lo que Cadep denomina el triple dividendo del cuidado.
La investigación considera tanto los efectos sobre la economía como el fortalecimiento de las finanzas públicas y los beneficios derivados de invertir en servicios que favorezcan el desarrollo de las personas.
Cadep pide que el financiamiento del cuidado sea una responsabilidad compartida
La economista también planteó que el financiamiento de las políticas de cuidado debe discutirse desde una perspectiva de responsabilidad colectiva.
Explicó que, debido a que todas las personas necesitan cuidados en diferentes etapas de su vida, sus beneficios alcanzan al conjunto de la sociedad.
Por eso, defendió un modelo de financiamiento solidario y compartido.
El planteamiento busca evitar que las responsabilidades económicas y familiares recaigan exclusivamente sobre determinados integrantes de los hogares.
La propuesta no incluye en la información presentada un monto presupuestario específico ni una fecha confirmada para implementar un nuevo sistema nacional de cuidados.
El desafío es preparar al país antes de que aumenten las necesidades
Los dos estudios presentados por Cadep coinciden en la importancia de actuar durante la actual transición demográfica.
Por un lado, Paraguay comenzará a experimentar un envejecimiento más acelerado desde 2030.
Por otro, todavía dispone de una oportunidad demográfica que podría extenderse hasta 2050, durante la cual es posible fortalecer el empleo, los ingresos y la seguridad social.
La advertencia de Verónica Serafini apunta a que postergar las políticas de cuidado puede reducir la capacidad del país para enfrentar las necesidades de una población cada vez más envejecida.
La discusión no se limita a las personas mayores, sino también a las familias, las mujeres que realizan tareas de cuidado y las condiciones económicas que tendrá Paraguay durante las próximas décadas.

