OpenAI utilizará chats de expertos en ciberseguridad para entrenar su inteligencia artificial aunque hayan desactivado esa opción
OpenAI anunció un cambio en el tratamiento de las conversaciones de especialistas en ciberseguridad que utilizan Daybreak Blue, un programa de acceso a herramientas de inteligencia artificial para trabajos de seguridad informática.
A partir del 29 de noviembre de 2026, la compañía prevé utilizar el contenido de estas sesiones en cuentas personales para entrenar sus modelos de inteligencia artificial, incluso cuando los usuarios hayan desactivado previamente la opción de compartir sus conversaciones para mejorar el sistema.
La decisión generó cuestionamientos entre investigadores que utilizan estas herramientas para analizar fallas informáticas, códigos de clientes y vulnerabilidades que todavía no fueron corregidas.
Tras las críticas, OpenAI prometió incorporar una opción de exclusión específica, aunque todavía no explicó cómo funcionará.
El cambio afectará a los expertos que utilizan Daybreak Blue
Daybreak Blue es un nivel de acceso ofrecido a profesionales de ciberseguridad que necesitan utilizar inteligencia artificial para realizar trabajos defensivos autorizados.
El programa fue presentado el 10 de agosto de 2026, con herramientas orientadas a detectar vulnerabilidades, revisar código, analizar programas maliciosos y responder a incidentes de seguridad.
Hasta ahora, las conversaciones realizadas mediante cuentas personales dentro de este programa estaban excluidas del entrenamiento de los modelos.
Sin embargo, OpenAI comunicó a sus participantes que esa condición cambiará desde el 29 de noviembre.
La modificación fue informada mediante un correo electrónico enviado a integrantes de su programa de acceso de confianza.
La decisión genera críticas porque los usuarios ya habían rechazado compartir sus datos
Uno de los principales motivos de controversia es que los especialistas que acceden individualmente a Daybreak deben activar medidas avanzadas de seguridad de sus cuentas.
Entre sus efectos se encuentra la desactivación del uso de conversaciones para entrenar modelos de inteligencia artificial.
Con el cambio anunciado, esa configuración general dejaría de impedir el entrenamiento con el contenido de determinadas sesiones de Daybreak Blue.
Para los investigadores, esto plantea dudas sobre la protección de información compartida bajo condiciones de privacidad anteriores.
La preocupación aumenta porque estos intercambios pueden contener hallazgos todavía confidenciales o problemas de seguridad que no fueron solucionados por las empresas afectadas.
Los investigadores temen que fallas de seguridad terminen en los datos de entrenamiento
Los profesionales que trabajan en ciberseguridad utilizan herramientas de inteligencia artificial para estudiar posibles debilidades en aplicaciones y sistemas.
En estas conversaciones pueden compartir fragmentos de código, detalles técnicos de vulnerabilidades y procedimientos de análisis.
Algunos investigadores consideran que utilizar ese contenido para entrenar modelos introduce riesgos adicionales para la confidencialidad de su trabajo.
También preocupa el tratamiento de información perteneciente a clientes o empresas que todavía no conocen públicamente determinados problemas de seguridad.
La noticia no establece que OpenAI haya divulgado esos datos ni que los modelos hayan reproducido vulnerabilidades confidenciales. El cuestionamiento se refiere al posible uso futuro de esta información para entrenamiento.
OpenAI promete una nueva forma de rechazar el entrenamiento
Después de las primeras reacciones, OpenAI envió una segunda comunicación a los participantes.
En ella prometió introducir una opción de exclusión específica para estas sesiones, independiente de la configuración general utilizada en ChatGPT.
Sin embargo, todavía no se publicaron detalles sobre cuándo estará disponible ni cómo deberán activarla los usuarios.
La compañía tampoco aclaró en las comunicaciones examinadas cuánto tiempo conservará el contenido de estas sesiones, si habrá revisión humana o qué mecanismos utilizará para filtrar vulnerabilidades todavía no corregidas.
La incertidumbre se concentra en cómo se aplicarán esas condiciones cuando entre en vigor la modificación.
El cambio no alcanza a todos los usuarios de ChatGPT
La nueva medida tiene un alcance determinado.
De acuerdo con la comunicación de OpenAI, no modifica el tratamiento de datos de los clientes empresariales ni el de los usuarios que utilizan ChatGPT fuera de las sesiones afectadas de Daybreak Blue.
Tampoco altera las condiciones de los modos de procesamiento seguro privado y cero retención de datos.
Por lo tanto, no significa que todas las personas que hayan desactivado el entrenamiento de ChatGPT verán anulada esa preferencia.
La controversia se concentra en el uso de conversaciones de especialistas individuales dentro de un programa específico de ciberseguridad.
También habrá restricciones para utilizar Daybreak Blue mediante API
OpenAI anunció otra modificación que comenzará antes del cambio de privacidad.
Desde el 20 de noviembre de 2026, los usuarios individuales perderán el acceso a Daybreak Blue mediante la interfaz de programación conocida como API.
Las claves de acceso no serán revocadas, pero las respuestas volverán a aplicar las restricciones habituales para determinadas solicitudes relacionadas con ciberseguridad.
Los especialistas individuales podrán continuar utilizando Daybreak Blue a través de Codex, iniciando sesión mediante ChatGPT.
Quienes necesiten mantener el acceso por API deberán utilizar una cuenta empresarial, una modalidad que no está alcanzada por el cambio anunciado en el tratamiento de los datos.
La privacidad de las investigaciones se convierte en el centro de la discusión
La decisión abre un nuevo debate sobre los límites del uso de información profesional para mejorar sistemas de inteligencia artificial.
Los expertos en ciberseguridad pueden trabajar con datos sensibles de terceros, investigaciones en desarrollo y vulnerabilidades que todavía requieren correcciones.
Por eso, el cambio de OpenAI provocó cuestionamientos relacionados con la confidencialidad y el consentimiento de los profesionales que utilizan estas herramientas.
La empresa sostiene que la utilización de esas sesiones también permitirá fortalecer sus defensas contra usos indebidos de la inteligencia artificial.
El punto pendiente es conocer cómo funcionará la nueva opción de exclusión y qué garantías tendrán los investigadores antes de que entren en vigor las modificaciones previstas para el 29 de noviembre de 2026.

