
El mercado global de carne bovina comienza a transitar una nueva etapa tras la decisión de Brasil de reducir su nivel de oferta luego de dos años de producción elevada.
El país, que se consolidó como una de las principales fuentes de abastecimiento a nivel mundial, empieza a mostrar señales de menor disponibilidad de ganado para faena.
Durante los últimos dos años, la expansión de la producción brasileña contribuyó a sostener precios más bajos en comparación con otras regiones.
La abundancia de animales incentivó mayores envíos a frigoríficos y un aumento de las exportaciones hacia distintos mercados.
El aumento en los valores de los terneros está marcando el inicio de una fase distinta dentro del ciclo ganadero.
Productores comenzaron a retener hembras con el objetivo de recomponer rodeos, una práctica que reduce el número de animales enviados al sacrificio y limita el volumen de carne disponible en el corto plazo.
Las estimaciones privadas anticipan que la producción total de carne bovina en Brasil podría registrar una baja de entre 5% y 6% durante el próximo año.
Aun con ese ajuste, el país mantendría su posición como principal exportador global, con envíos externos estimados en 4,4 millones de toneladas.

La reducción de la oferta brasileña se da en un contexto en el que otros grandes productores también enfrentan limitaciones en sus existencias ganaderas.
Esta combinación de factores comienza a influir en los flujos comerciales y en los valores de referencia del mercado internacional de la carne.
La demanda global de proteínas se mantiene activa, incluso en regiones con distintos hábitos de consumo.