
Según reportes de mercado internacional y datos de bolsas estadounidenses, una corrección generalizada impactó en las operaciones más concurridas de Wall Street, en un contexto marcado por caídas en los principales índices, ajustes en activos tecnológicos, retrocesos en criptomonedas y un cambio en el posicionamiento de los inversores frente al riesgo.
El movimiento se dio tras una combinación de señales vinculadas a valuaciones elevadas, mayor volatilidad y nuevos datos económicos provenientes del mercado laboral.
Durante la última jornada, el S&P 500 retrocedió un 1,2%, acumulando su tercera caída consecutiva, mientras que el Nasdaq 100 profundizó su mayor baja desde abril.
La presión vendedora se extendió a la mayoría de los sectores, con nueve de los once principales grupos industriales del S&P 500 operando en negativo, en una sesión marcada por ajustes simultáneos.
El comportamiento del mercado contrastó con las expectativas previas de continuidad alcista que habían predominado semanas atrás.
Las acciones vinculadas al sector tecnológico registraron descensos adicionales, en medio de una mayor atención sobre el nivel de gasto en inteligencia artificial y su impacto en los balances empresariales.
En paralelo, activos alternativos también mostraron fuertes movimientos: el bitcoin cayó más del 13% en la jornada, borrando una parte significativa de las ganancias acumuladas en los meses previos, mientras que la plata llegó a retroceder cerca del 20% desde sus máximos recientes.
Este comportamiento estuvo acompañado por un aumento en la volatilidad y una salida parcial de posiciones de mayor riesgo.

En contraste con los activos de riesgo, los bonos del Tesoro estadounidense registraron repuntes, recuperando su rol tradicional como refugio en escenarios de incertidumbre.
El flujo hacia instrumentos de renta fija coincidió con una reducción de exposición en acciones, criptomonedas y metales, en un proceso de ajuste que se extendió también a los mercados asiáticos.
Las bolsas de la región mostraron descensos relevantes antes de una moderación parcial hacia el cierre de la jornada.
El escenario se vio reforzado por nuevos datos del mercado laboral, que reflejaron el mayor nivel de anuncios de recortes de empleo para un mes de enero desde la crisis de 2009, lo que reavivó dudas sobre la fortaleza del crecimiento económico.