
Un análisis publicado por Bloomberg Línea señala que la expansión de la inteligencia artificial está modificando la forma en que se calculan las valoraciones de largo plazo en el mercado estadounidense.
El debate ya no se concentra únicamente en el desempeño inmediato de las compañías, sino en cuánto podrían valer dentro de una década.
En las últimas semanas, el interés de los inversionistas se desplazó desde los datos macroeconómicos hacia el impacto estructural que la tecnología podría tener sobre los modelos de negocio.
En el centro de la discusión aparecen los llamados múltiplos terminales, que estiman a qué relación de valuación cotizaría una empresa al final de un período proyectado.
El escenario actual combina expectativas de mejoras en productividad con inquietudes sobre una posible presión en márgenes a largo plazo.
Según estrategas de mercado citados en el informe, los ajustes no responden a un deterioro visible en utilidades actuales, sino a cambios en las proyecciones estructurales que sostienen el precio de las acciones.
Mientras el S&P 500 se mantiene en un rango aproximado de 6.800 a 7.000 puntos, la variación en títulos individuales se intensifica.
La correlación entre acciones se ubica cerca de mínimos de dos décadas, lo que indica que los movimientos se producen de manera diferenciada entre sectores y compañías.
Este comportamiento refleja una mayor dispersión dentro del índice, con ajustes caso por caso.

Las estimaciones sobre el efecto potencial de la inteligencia artificial en la economía varían entre menos de 50 puntos básicos y más de 3 puntos porcentuales adicionales de crecimiento anual.
Algunas proyecciones indican que el producto interno de Estados Unidos podría ubicarse en más de USD 5 billones por encima de un escenario sin impulso tecnológico en el plazo de diez años.
No obstante, el mismo proceso que promete mejoras en eficiencia también introduce interrogantes sobre la distribución de esos beneficios entre capital y trabajo.
El análisis concluye que la redefinición de los valores finales proyectados se convirtió en un eje central para los estrategas de renta variable.