
Elon Musk comunicó un ajuste en la planificación de SpaceX que sitúa a la Luna como el principal objetivo previo al envío de seres humanos a Marte.
La definición fue expuesta a través de redes sociales y se vincula con una reevaluación de plazos técnicos, operativos y logísticos asociados a misiones espaciales de gran escala.
El planteamiento indica que el desarrollo de infraestructura en la Luna permitiría avanzar en etapas consideradas más rápidas en comparación con proyectos similares en Marte.
De acuerdo con lo señalado, la construcción de una base autosustentable en la superficie lunar podría lograrse en menos de 10 años, mientras que un asentamiento humano en Marte requeriría más de 20 años.
Entre los factores mencionados se encuentra la alineación entre la Tierra y Marte, que se produce cada dos años, reduciendo las ventanas disponibles para lanzamientos interplanetarios.
A esto se suman los desafíos del sistema Starship, cuyo desarrollo continúa en fase de pruebas, con episodios de fallas tanto durante vuelos de ensayo como en operaciones en tierra.
Dentro de la planificación también se contempla la instalación de centros de datos en el espacio, orientados a procesos de cómputo intensivo para inteligencia artificial, así como el despliegue de satélites desde la superficie lunar.
Estos desarrollos se integran a la idea de establecer una base permanente en la Luna, identificada internamente como Base Lunar Alfa.

Desde 2021, SpaceX mantiene un contrato con la NASA en el marco del programa Artemis, con un valor estimado de hasta USD 4.000 millones, destinado al alunizaje de astronautas mediante el uso del sistema Starship.
Si bien Marte continúa dentro de los planes a largo plazo, la prioridad operativa actual se orienta a consolidar capacidades en la Luna antes de avanzar hacia destinos más lejanos.
Otras empresas del sector también desarrollan iniciativas vinculadas a la exploración lunar. Blue Origin cuenta con un contrato con la NASA por USD 3.400 millones para el diseño de un módulo de aterrizaje.