
Filipinas fue afectada por un fuerte terremoto en la zona sur del país, con un saldo preliminar de al menos 15 fallecidos, más de 100 heridos y alrededor de 70.000 personas desplazadas.
El Servicio Geológico de Estados Unidos estimó el terremoto en 7,8 de magnitud, mientras que el Centro Helmholtz de Geociencias GFZ lo ubicó en 8,1 y con una profundidad de 10 kilómetros.
De acuerdo con los datos citados, se trata del movimiento sísmico más potente registrado en Filipinas desde 1976 y el más fuerte reportado a nivel mundial en lo que va del año.
Los mayores daños fueron reportados en la isla de Mindanao, donde se registraron afectaciones en edificios, infraestructura, suministro eléctrico y líneas de comunicación.
En General Santos, una parte de un edificio se derrumbó y un centro comercial también sufrió daños. Las autoridades locales de gestión de catástrofes reportaron muertes en distintas circunstancias vinculadas al sismo.
Tras el terremoto, se realizaron evacuaciones en comunidades costeras por la alerta inicial de tsunami, aunque el Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico informó luego que la amenaza ya había pasado.

El presidente de Filipinas ordenó la actuación inmediata de los organismos competentes y suspendió las clases en las zonas afectadas de Mindanao hasta nuevo aviso.
La actividad pública fue suspendida en varias zonas, incluida la ciudad de Davao.
La agencia estatal de aviación civil también suspendió temporalmente las operaciones en el aeropuerto de General Santos, lo que afectó a 17 vuelos.
Filipinas se encuentra en el Cinturón de Fuego del Pacífico, una zona de alta actividad sísmica y volcánica.