
Según información de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) y de publicaciones científicas revisadas por pares, la tirzepatida es un medicamento inyectable que pertenece a una clase de fármacos diseñados para actuar sobre hormonas relacionadas con el control del apetito y el metabolismo.
Su composición permite que funcione como agonista dual de los receptores GIP y GLP-1, dos hormonas intestinales que participan en la regulación del azúcar en sangre y de la sensación de saciedad.
Una vez administrada, la tirzepatida interactúa con receptores específicos ubicados en distintos órganos.
Estos receptores están presentes en el páncreas, el sistema digestivo y ciertas áreas del cerebro vinculadas al control del apetito y la ingesta de alimentos.
La acción combinada sobre GIP y GLP-1 diferencia a este medicamento de otros tratamientos que actúan sobre un solo receptor.
De acuerdo con estudios clínicos publicados en The New England Journal of Medicine, la tirzepatida estimula la liberación de insulina cuando los niveles de glucosa son elevados y reduce la secreción de glucagón, una hormona que aumenta el azúcar en sangre.
Además, enlentece el vaciamiento gástrico, lo que prolonga la sensación de saciedad después de las comidas y reduce la cantidad de alimentos consumidos.

En los ensayos clínicos, el uso de tirzepatida se asoció con una reducción sostenida del peso corporal, vinculada principalmente a una menor ingesta calórica.
Los participantes de los estudios registraron descensos de peso de hasta 20% del peso corporal en tratamientos prolongados, siempre bajo control médico y dentro de protocolos específicos.
Este efecto se explica por la combinación entre mayor saciedad, menor apetito y cambios en la regulación metabólica.
La tirzepatida fue desarrollada inicialmente para el tratamiento de la diabetes tipo 2, y posteriormente se estudió su uso en esquemas de manejo del peso corporal.