
Información difundida por autoridades estadounidenses y reportes oficiales sobre política migratoria indican que Estados Unidos aplicará nuevas restricciones a visas de residencia y trabajo permanente para ciudadanos de 75 países, entre ellos varios de América Latina.
La medida comenzará a regir desde el 21 de enero y no alcanza a turistas ni a trabajadores temporales.
La decisión generó reacciones dispares en la región, ya que no todos los países latinoamericanos quedaron incluidos dentro del alcance de la restricción.
Las restricciones se aplican a países considerados de mayor riesgo de interferencia estatal, debilidad institucional o falta de cooperación en controles migratorios y de seguridad.
Bajo estos parámetros, algunos gobiernos de orientación progresista o con posiciones críticas hacia Washington quedaron dentro del grupo afectado, mientras que otros países de la región quedaron excluidos del listado.
Dentro de América Latina, Uruguay, Brasil, Colombia y Guatemala figuran entre los países alcanzados por la pausa en la tramitación de visas permanentes.
En contraste, Argentina, Paraguay y Ecuador no fueron incluidos en la medida, lo que marca una diferenciación en el tratamiento migratorio según el vínculo político y diplomático con Estados Unidos.
La política migratoria solo se aplica a quienes buscan vivir y trabajar de manera permanente en Estados Unidos.
No afecta a visas de turismo, viajes de corta duración ni programas de trabajo temporal, lo que reduce su impacto directo en el corto plazo sobre los flujos habituales de viaje.

En el caso de ciertos países sudamericanos, el número de personas que solicitan este tipo de visas es relativamente bajo.
Como referencia, durante 2024 ciudadanos de uno de estos países recibieron 123 visas permanentes, sobre un total de más de 237.000 otorgadas por Estados Unidos a América Latina y el Caribe.
La aplicación de la medida ocurre en un contexto de relaciones económicas diversas entre los países latinoamericanos y Estados Unidos.
En algunos casos, Washington sigue siendo un socio clave para exportaciones de servicios, mientras que China ocupa el primer lugar como destino comercial para productos primarios como carne y soja.