
El tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz continúa con fuertes restricciones, incluso después del anuncio de una pausa en las hostilidades entre Estados Unidos e Irán.
Los datos de seguimiento indican que más de 800 buques permanecen detenidos en la zona, en su mayoría a la espera de condiciones seguras para retomar sus rutas.
El estrecho de Ormuz es una de las principales rutas del comercio energético global, por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial.
A pesar del alto al fuego, la navegación no ha recuperado niveles habituales y los operadores marítimos siguen evaluando los riesgos.
En condiciones normales, el flujo diario de tránsito alcanza alrededor de 135 embarcaciones.
Empresas navieras, aseguradoras y operadores del sector han señalado la necesidad de contar con mayores garantías antes de reanudar operaciones con normalidad.
En algunos casos, se ha indicado que la circulación requiere autorizaciones específicas, lo que añade complejidad a los desplazamientos en la zona.
Además, se mantienen advertencias sobre el nivel de riesgo para las tripulaciones y las cargas.

Entre los buques afectados se encuentran embarcaciones que transportan crudo, combustibles refinados y gas natural licuado.
En total, se contabilizan 426 petroleros, además de buques destinados al transporte de gas y otras mercancías.
La normalización del flujo marítimo dependerá de la evolución de las condiciones de seguridad en la región.
Miles de marinos permanecen a bordo de los buques detenidos, enfrentando limitaciones en la operación habitual.
Las embarcaciones se encuentran distribuidas en distintos puntos del Golfo, mientras continúan las evaluaciones sobre posibles rutas de salida.