
De acuerdo con la tradición del cristianismo, el Domingo de Pascua recuerda la resurrección de Jesucristo, evento que marca el final de la Semana Santa y constituye una de las fechas centrales del calendario religioso.
La celebración se ubica después del Viernes Santo, jornada en la que se conmemora la crucifixión, y da inicio a un periodo litúrgico conocido como tiempo pascual.
El origen de la Pascua se remonta a las primeras comunidades cristianas, que establecieron esta fecha como recordación de la resurrección al tercer día, según los textos bíblicos.
El término Pascua proviene del hebreo “Pesaj”, asociado inicialmente a una festividad judía, y posteriormente adoptado en el contexto cristiano con un significado distinto.
Con el paso del tiempo, la conmemoración se consolidó como una de las principales celebraciones religiosas en distintas partes del mundo.

El Domingo de Pascua no tiene una fecha fija, ya que se determina cada año en función del calendario lunar.
Se celebra el primer domingo después de la primera luna llena tras el equinoccio de marzo, lo que sitúa la festividad entre el 22 de marzo y el 25 de abril.
Este criterio fue definido en el Concilio de Nicea en el año 325.
En Paraguay y otros países, la jornada incluye celebraciones religiosas como misas y encuentros comunitarios.
Además, se desarrollan prácticas culturales y familiares que forman parte de la tradición de Semana Santa, con actividades que varían según la región.
El Domingo de Pascua se integra así a un conjunto de conmemoraciones que combinan aspectos religiosos y costumbres sociales.