
Bolivia atraviesa una crisis marcada por bloqueos, escasez de alimentos, medicamentos y combustibles, mientras Evo Morales volvió a exigir la convocatoria a elecciones en 90 días.
El exmandatario planteó que la salida del presidente Rodrigo Paz y la conformación de un gobierno de transición serían la vía para pacificar el país, en medio de tres semanas de cortes de rutas.
Durante su programa semanal en la radio del movimiento cocalero Kawsachun Coca, Morales sostuvo que el gobierno tiene dos caminos: militarizar o convocar a un proceso electoral.
También señaló que la pacificación pasaría por una renuncia presidencial y por la instalación de una administración transitoria que llame a comicios en un plazo de 90 días.
El gobierno boliviano insiste en abrir espacios de conversación con los sectores movilizados. Las autoridades sostienen que harán esfuerzos de diálogo, aunque también marcaron límites frente a las protestas y denunciaron ante la Organización de los Estados Americanos que las movilizaciones buscan alterar el orden democrático.

Desde el Ejecutivo también se acusó a Morales de alentar la desestabilización, mientras ministros reiteraron invitaciones a negociar con los sectores en conflicto.
Los bloqueos llevan más de tres semanas y afectan el traslado de alimentos, combustibles e insumos médicos hacia La Paz y El Alto.
La situación también incluye episodios de violencia en rutas. En Copata, en el corredor entre La Paz y Oruro, un convoy de militares y policías fue atacado con dinamita durante un operativo para despejar una carretera nacional.
El Ejecutivo convocó a líderes campesinos y organizaciones sociales a una sesión del Consejo Económico y Social, prevista para el 27 de mayo en la Casa Grande del Pueblo.