
El uso intensivo de misiles de largo alcance en la campaña militar contra Irán está reduciendo de forma significativa las reservas disponibles de Estados Unidos para otros escenarios.
El despliegue incluye principalmente sistemas JASSM-ER, utilizados en operaciones recientes, lo que ha llevado a una redistribución del inventario estratégico hacia la región.
Tras los traslados y el uso en operaciones, se estima que quedan alrededor de 425 misiles JASSM-ER disponibles a nivel global, partiendo de un stock previo cercano a 2.300 unidades.
Parte del inventario presenta limitaciones operativas, con aproximadamente 75 unidades fuera de servicio por daños o fallas técnicas.
Estos misiles tienen un alcance superior a 600 millas, lo que permite atacar objetivos a larga distancia.
En las primeras semanas del conflicto, las operaciones habrían utilizado más de 1.000 misiles JASSM-ER, concentrando una proporción relevante del arsenal en una sola región.
Además, se indica que cerca de dos tercios de ciertos sistemas de ataque de largo alcance fueron destinados a esta campaña.
El uso de estos recursos se suma a otros despliegues previos, lo que incide en la disponibilidad general.
Estados Unidos ha invertido en la adquisición de más de 6.200 misiles JASSM desde 2009, aunque la producción de versiones anteriores finalizó hace aproximadamente 10 años.
Para el año 2026, la fabricación proyectada alcanza unas 396 unidades, con posibilidad de ampliarse hasta 860 unidades si se ajusta la línea de producción.

Durante las operaciones también se emplearon misiles de crucero Tomahawk, de los cuales existían cerca de 4.000 unidades antes del conflicto.
En paralelo, Irán ha lanzado más de 1.600 misiles balísticos y alrededor de 4.000 proyectiles de menor alcance, lo que incrementa la demanda de sistemas de defensa.
La producción de interceptores también presenta límites, con cerca de 650 unidades Patriot PAC-3 por año, aunque existen planes para elevar esa cifra hacia 2.000 anuales en los próximos años.
Las operaciones incluyen el uso de bombarderos estratégicos y otros sistemas aéreos, en un contexto donde el volumen de armamento utilizado continúa en aumento.