
Canadá avanzó en acuerdos comerciales y de inversión con China en un contexto marcado por aranceles y fricciones con Estados Unidos, según información reportada por medios internacionales y antecedentes oficiales.
El entendimiento incorpora compromisos en sectores estratégicos y se produce tras un período prolongado de coordinación de la política canadiense hacia China con la de Washington.
Durante años, Canadá mantuvo una alineación estrecha con Estados Unidos en su relación con China, incluso en momentos de crisis diplomáticas.
En los últimos meses, ese esquema mostró cambios, con una mayor búsqueda de diversificación de mercados y una reducción de la dependencia del comercio estadounidense.
Canadá envía cerca del 70% de sus exportaciones a Estados Unidos y concentra allí la mayor parte de sus importaciones, una de las tasas más altas entre las economías del G7.
La aplicación de aranceles por parte de Estados Unidos a productos canadienses y a bienes como automóviles, acero y aluminio impactó de forma directa en las cadenas de suministro que cruzan la frontera.
El entendimiento alcanzado con China contempla una cuota anual de 49.000 vehículos eléctricos con arancel reducido para su ingreso al mercado canadiense.
También se habilita la participación de capital chino en proyectos vinculados a la industria automotriz local, modificando el marco previo de inversiones en ese sector.

Desde Estados Unidos se expresaron objeciones al acuerdo, mientras que en Canadá se abrieron debates sobre el efecto del giro en una relación bilateral de larga data.
Los documentos firmados incluyen memorandos y cartas de intención no vinculantes, lo que deja abierta la evolución futura de los compromisos asumidos.
El acercamiento entre Canadá y China se da en un escenario global atravesado por disputas comerciales, medidas arancelarias y reconfiguración de alianzas económicas.