
Binance comenzó a desplegar de manera gradual su tarjeta entre usuarios de Venezuela, de acuerdo con una comunicación de la propia compañía. El producto permitirá utilizar saldos en criptomonedas para realizar compras en comercios conectados a la red de pagos de la tarjeta, mientras la conversión a moneda tradicional se hará automáticamente al momento de la operación.
La compañía informó que la disponibilidad será progresiva, por lo que la Binance Card no estará habilitada inmediatamente para toda su base de clientes en Venezuela.
Binance no detalló todavía cuántos usuarios cuentan con acceso ni cuándo terminará el despliegue. La plataforma indicó que comunicará a los clientes cuando el producto esté disponible para todos aquellos que cumplan con los requisitos.
Hasta ahora, una de las formas utilizadas por usuarios venezolanos para convertir stablecoins en dinero destinado a gastos cotidianos era venderlas previamente por bolívares mediante operaciones entre particulares o mercados P2P.
Con la tarjeta, el esquema cambia para los usuarios habilitados, ya que podrán pagar desde su saldo en criptomonedas y la conversión necesaria para completar la compra se efectuará durante la transacción.
Las stablecoins han ampliado su uso dentro de Venezuela en medio de la inflación, las restricciones cambiarias y las dificultades para acceder a determinados servicios financieros internacionales.

Activos como USDT son utilizados para conservar fondos vinculados al dólar, recibir pagos desde el exterior, enviar dinero y realizar operaciones comerciales. También son empleados por trabajadores independientes, empresas y familias.
Datos de Chainalysis citados en la información indican que cerca de la mitad de las transacciones de criptomonedas de menor volumen realizadas en Venezuela corresponden a stablecoins.
El peso de estos activos supera el promedio mundial en ese segmento y muestra un uso que va más allá de comprar criptomonedas como inversión, con presencia en pagos y transferencias cotidianas.
Venezuela se encuentra entre los mercados latinoamericanos con mayor actividad en operaciones P2P y utilización de stablecoins, en un contexto donde existe una dolarización parcial de la economía y mayor presencia de medios de pago digitales.