
El Fondo Monetario Internacional identifica a USDT como una de las principales monedas estables del mercado mundial, utilizadas para operaciones con activos digitales y, cada vez más, para pagos entre distintos países. A diferencia de criptomonedas cuyos precios cambian constantemente, USDT fue diseñado para mantener una equivalencia cercana a USD 1 por cada unidad.
USDT funciona sobre redes de blockchain y puede enviarse durante las 24 horas, todos los días, sin depender del horario habitual de una sucursal bancaria. Esto permite transferir valor entre billeteras digitales, pagar servicios compatibles, cobrar operaciones comerciales o movilizar fondos entre plataformas.
Aunque su valor busca seguir al dólar estadounidense, tener USDT no significa guardar dólares en una cuenta bancaria tradicional. Se trata de un activo digital emitido por una empresa privada y respaldado mediante reservas declaradas por la propia compañía.
Tether sostiene que sus unidades están vinculadas en una proporción de uno a uno con monedas tradicionales y que sus activos de respaldo superan las obligaciones correspondientes a los tokens en circulación. La empresa publica datos diarios sobre la emisión y reportes periódicos de reservas.
Esta estructura permite entender por qué USDT suele mostrar menos variaciones que otros criptoactivos. Sin embargo, su estabilidad depende del respaldo disponible, la capacidad de canje, las plataformas utilizadas y el cumplimiento de las reglas aplicables.
La utilización de activos digitales dejó de ser una actividad limitada a pequeños grupos. América Latina registró cerca de USD 1,5 billones en operaciones con criptomonedas entre julio de 2022 y junio de 2025, con una presencia creciente de las monedas estables dentro del movimiento regional.
La adopción latinoamericana aumentó 63% durante el periodo medido en 2025, impulsada tanto por usuarios particulares como por participantes institucionales. Entre las aplicaciones aparecen transferencias, pagos cotidianos, comercio digital, envío de remesas y resguardo frente a monedas locales inestables.
Este crecimiento convirtió a USDT en una herramienta utilizada para algo más que comprar y vender criptomonedas. Su disponibilidad continua y su referencia al dólar facilitaron operaciones entre personas y empresas ubicadas en distintos mercados.
El desarrollo de USDT no elimina los riesgos. Una transferencia enviada a una dirección equivocada puede resultar difícil de recuperar, mientras que las estafas, la pérdida de claves y el uso de plataformas sin controles pueden provocar pérdidas.
El Banco de Pagos Internacionales también advierte que una expansión sin supervisión puede generar riesgos para la integridad financiera, la estabilidad económica y el manejo de las monedas nacionales. Al mismo tiempo, reconoce que estas tecnologías muestran capacidad para facilitar pagos más rápidos y programables.

Por eso, el debate no pasa por aceptar cualquier operación sin vigilancia ni por cerrar completamente el acceso. El desafío consiste en establecer identificación de clientes, trazabilidad, prevención del lavado de dinero, protección al consumidor, reglas tributarias y requisitos para las empresas que intermedian fondos.
El uso de USDT puede existir aunque las instituciones nacionales no lo incorporen formalmente. Cuando no hay criterios claros, usuarios, comercios, bancos y autoridades quedan sin una ruta uniforme para distinguir una operación comercial legítima de una actividad irregular.
Paraguay podría establecer un registro para prestadores de servicios, obligaciones de información, procedimientos bancarios específicos y reglas de facturación aplicables a la compra, venta y transferencia de monedas estables. Esto no implicaría convertir USDT en moneda oficial, sino dar un marco legal a una actividad digital que ya forma parte del movimiento regional.
La regulación también permitiría que bancos y empresas tecnológicas evalúen estos negocios con reglas conocidas, en lugar de cerrar cuentas o rechazar operaciones únicamente por estar vinculadas con activos digitales.
USDT puede reducir tiempos y costos en determinados pagos internacionales. El Fondo Monetario Internacional señala que las monedas estables tienen capacidad para facilitar transferencias transfronterizas más rápidas y económicas, especialmente frente a sistemas que pasan por varios intermediarios.
Esa posibilidad debe avanzar junto con mecanismos de supervisión. No tenerle miedo a la tecnología tampoco significa ignorar sus riesgos, sino comprender su funcionamiento, exigir respaldo, identificar a quienes operan y aplicar controles comparables a los de otras actividades financieras.