
La Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales advirtió sobre el impacto que podría tener para Paraguay la nueva concesión argentina de la Vía Navegable Troncal en la Hidrovía Paraguay-Paraná.
El contrato fue firmado por el Gobierno de Argentina por un plazo de 25 años y quedó en manos del consorcio integrado por Jan De Nul y Servimagnus.
El punto que genera preocupación es el posible cambio en el esquema de peaje.
Actualmente, las embarcaciones paraguayas pagan USD 1,30 por tonelada de registro neto en el tramo entre Confluencia y Santa Fe. Con la nueva estructura, la tarifa inicial podría llegar a USD 3,80, lo que representa una suba inmediata de 192%.
La información difundida por la cámara menciona que el contrato contempla aumentos escalonados.
En etapas posteriores de la concesión, el peaje podría alcanzar hasta USD 5,78 por tonelada, de acuerdo con reportes citados de la plataforma especializada globalports.com.ar.
Ese cambio tendría impacto directo sobre la logística del comercio exterior paraguayo, ya que Paraguay utiliza la hidrovía como una vía central para mover sus cargas. El país canaliza más del 80% de su comercio exterior mediante esta ruta fluvial.
El aumento del peaje también fue explicado con un ejemplo concreto para medir el impacto en el día a día de la navegación. Un convoy que hoy paga alrededor de USD 100.000 por este tributo en un viaje específico podría pasar a desembolsar cerca de USD 292.000 cuando entre en vigencia el nuevo esquema.

Paraguay cuenta con la tercera flota fluvial más grande del mundo y con más de 3.000 embarcaciones activas en la región. Por eso, cualquier variación en el costo de navegación puede trasladarse a varias cadenas vinculadas a exportación, importación y transporte.
El sector naviero local planteó que las decisiones sobre tramos compartidos deben tratarse en espacios multilaterales. También expresó preocupación por la posibilidad de que las cargas paraguayas terminen financiando obras destinadas principalmente a mejorar el acceso marítimo de puertos argentinos.
La Administración Nacional de Navegación y Puertos también manifestó preocupación por el efecto que una suba del peaje podría generar en la cadena logística, desde el productor hasta el consumidor final. En la misma línea, la cámara del sector oleaginoso sostuvo que una concesión debe asegurar tarifas competitivas, dragado y balizamiento durante todo el año y mecanismos de consulta para los países usuarios.
Con la firma del contrato, el tramo argentino de la hidrovía pasa a una nueva etapa de gestión privada. La concesión incluye obras de profundización e incorporación de tecnología para mejorar la navegación.