La composición de las familias en Paraguay está cambiando al mismo tiempo que persisten dificultades para acceder a una vivienda independiente. Datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran que en el país existen 31.328 viviendas donde conviven núcleos familiares agrupados, mientras 10.304 hogares urbanos presentaban condiciones de hacinamiento hasta 2025.
El déficit habitacional incluye una necesidad estimada de 108.678 viviendas nuevas a nivel nacional. Los hogares agrupados pueden incluir a más de una familia dentro de una misma vivienda, ya sea manejando presupuestos separados o compartiendo los gastos dentro de un solo hogar.
Las familias tienen menos integrantes
Paraguay también registra una reducción sostenida en el tamaño de los hogares. En 2022, cada hogar estaba integrado en promedio por 3,4 personas, en medio de una tendencia marcada por menos hijos y nuevas formas de organización familiar.
Los hogares nucleares completos todavía representan el 44% del total, pero los hogares de una sola persona ya alcanzan el 18%, mientras los hogares nucleares incompletos llegan al 26%. Los hogares extendidos representan 10% y los compuestos otro 2%.
La cantidad de hijos viene bajando
La tasa global de fecundidad pasó de 3,56 hijos por mujer en 2000 a 2,19 en 2020. Las proyecciones mencionadas en el análisis apuntan a que podría descender hasta 1,74 hijos por mujer en 2040.
Este cambio ocurre junto con un aumento de la esperanza de vida y una modificación progresiva en la estructura de edades de la población, factores que también cambian las necesidades vinculadas con cuidados, salud, empleo y seguridad social.
Más población se concentra en las ciudades
La proporción de paraguayos residentes en zonas urbanas aumentó de 56,7% en 2002 a 69% en 2022. El movimiento hacia las ciudades está vinculado con la búsqueda de empleo, educación y servicios, pero también aumenta la demanda de viviendas e infraestructura urbana.
Dentro de este escenario, una parte de las familias enfrenta dificultades para acceder a empleo formal, vivienda y protección social, mientras los gastos de alquiler, transporte y servicios básicos ocupan una parte importante del presupuesto mensual.
Los ingresos condicionan la posibilidad de independizarse
Los datos citados indican que solo alrededor del 40% de la población ocupada percibe ingresos cercanos al salario mínimo, mientras la informalidad laboral supera el 60% de la población ocupada en 2026.
El costo de sostener una vivienda, principalmente en zonas urbanas, se suma a estas condiciones laborales. Esto hace que parte de los jóvenes permanezca durante más tiempo en la casa familiar o dependa de redes familiares para afrontar gastos de vivienda y servicios.

