Ataques con drones dejan más de 24 marineros muertos cerca de países de la Unión Europea y aumentan la tensión con Rusia
El conflicto entre Rusia y Ucrania sumó un nuevo foco de tensión en el mar Negro, donde las autoridades de Bulgaria y Rumania atribuyeron a drones rusos una serie de ataques contra embarcaciones comerciales. Desde comienzos de octubre de 2026, siete buques fueron alcanzados y más de dos docenas de marineros murieron, de acuerdo con los balances comunicados por ambos países.
Los incidentes se produjeron dentro de aguas territoriales de países integrantes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) o en sectores próximos a ellas. Las autoridades europeas responsabilizan a Moscú, mientras que Rusia rechaza su participación en los ataques.
Siete embarcaciones comerciales fueron atacadas durante octubre
Los incidentes afectaron a buques que navegaban cerca de las costas de Bulgaria y Rumania, dos países que pertenecen tanto a la Unión Europea como a la OTAN.
Las autoridades de ambos Estados comunicaron que siete barcos comerciales fueron atacados con drones desde principios de octubre.
Uno de los episodios ocurrió el 13 de octubre, cuando el buque HS Dignity fue alcanzado a unas cinco millas náuticas de las aguas territoriales búlgaras.
Después del ataque, 11 tripulantes quedaron desaparecidos y cinco sobrevivieron.
La desaparición de los marineros fue incluida entre los incidentes que llevaron a las autoridades a advertir sobre las consecuencias de las operaciones militares para el transporte marítimo.
Otros barcos fueron alcanzados cerca de Rumania
El 15 de octubre, otra embarcación sufrió un incendio después de ser atacada dentro de las aguas territoriales rumanas.
Posteriormente, un tercer barco fue alcanzado por drones en las proximidades del límite marítimo de Rumania.
En este último caso, siete de sus doce tripulantes permanecían desaparecidos casi una semana después del ataque, y las autoridades presumían que habían fallecido por ahogamiento.
Estos episodios forman parte de una sucesión de incidentes que afectan a embarcaciones civiles y comerciales que utilizan las rutas del mar Negro.
Rusia niega los ataques pero advierte sobre barcos que operan con Ucrania
El Gobierno ruso rechazó las acusaciones que lo señalan como responsable de las ofensivas.
Sin embargo, Moscú declaró que los buques que ingresan o salen de puertos ucranianos pueden ser considerados objetivos potenciales.
Las autoridades rusas vincularon esa posición con los ataques ucranianos contra embarcaciones asociadas a la denominada flota en la sombra, utilizada para transportar petróleo ruso sujeto a sanciones internacionales.
Por su parte, autoridades de Bulgaria y Rumania mantienen sus señalamientos sobre la presunta responsabilidad rusa.
La atribución de los ataques continúa siendo objeto de posiciones contrapuestas, por lo que las acusaciones de ambos países deben distinguirse de una determinación independiente de responsabilidad.
La OTAN enfrenta presiones para reforzar la vigilancia del mar Negro
Los ataques generaron nuevas consultas entre los países europeos sobre la protección del tráfico marítimo en la región.
La OTAN ya había registrado incidentes relacionados con drones que ingresaron al espacio aéreo de Estados miembros, especialmente en zonas próximas a los países bálticos y Polonia.
Sin embargo, los acontecimientos de octubre trasladaron parte de la preocupación hacia el mar Negro, donde las operaciones militares afectan directamente a las rutas comerciales.
La especialista en seguridad regional Iulia Joja, del Middle East Institute de Washington, cuestionó la capacidad de respuesta de la alianza y la falta de medidas suficientes para prevenir nuevos incidentes.
Los países europeos mantienen diferencias sobre cómo responder sin desencadenar un enfrentamiento militar directo con Rusia.
Bulgaria solicita equipos antidrones y mayor defensa aérea
El Gobierno búlgaro comenzó a revisar sus necesidades de seguridad después de los incidentes marítimos.
Entre las medidas solicitadas a la OTAN figuran aviones de patrulla, sistemas de defensa aérea y equipos especializados para detectar e interceptar drones.
El primer ministro búlgaro, Rumen Radev, inicialmente mantuvo una postura cautelosa sobre la responsabilidad de Moscú.
El 13 de octubre, después de que el barco ucraniano Chelsea 3 fuera atacado cerca de la costa de Bulgaria, señaló a Rusia como el probable responsable y convocó al embajador ruso.
Las autoridades búlgaras también manifestaron diferencias respecto del tipo de asistencia militar que debería proporcionarse a Ucrania.
Rumania prepara medidas para proteger sus aguas territoriales
Rumania, por su parte, trabaja en el desarrollo de un centro conjunto de seguridad del mar Negro con Bulgaria.
El Gobierno rumano también convocó a sus autoridades de defensa para examinar las medidas destinadas a proteger la navegación y las aguas nacionales.
Las conversaciones incluyen la coordinación militar y los mecanismos de vigilancia de una región donde circulan embarcaciones comerciales vinculadas con diferentes países.
El presidente de Rumania y la presidenta de la Comisión Europea interpretaron los ataques como acciones destinadas a desalentar el apoyo occidental a Ucrania.
Estas valoraciones forman parte de las posiciones expresadas por las autoridades europeas sobre los acontecimientos.
Empresas navieras reducen operaciones por los riesgos de navegación
Los ataques también están modificando las decisiones de empresas dedicadas al transporte marítimo.
El corredor naval búlgaro Yordan Petrov explicó que su compañía, con sede en Varna, dejó de enviar sus cuatro barcos directamente al mar Negro desde agosto, ante el riesgo de nuevos incidentes.
Otros propietarios de embarcaciones también comenzaron a evitar estas rutas debido a la posibilidad de ataques.
La situación afecta a una zona utilizada para el movimiento internacional de mercaderías y el comercio con puertos de la región.
Europa analiza cómo responder sin ampliar la guerra
Las autoridades europeas enfrentan decisiones relacionadas con la protección de embarcaciones comerciales y la seguridad de sus aguas territoriales.
Los incidentes registrados en octubre ocurrieron en áreas próximas o pertenecientes a países de la OTAN, pero no existe un anuncio de que la alianza haya ingresado directamente en guerra con Rusia.
Mientras Bulgaria solicita mayor respaldo en materia de defensa y Rumania prepara nuevas medidas de seguridad, los gobiernos europeos continúan evaluando cómo coordinar una respuesta.
El balance comunicado por Bulgaria y Rumania incluye siete barcos atacados y más de dos docenas de marineros muertos, aunque en determinados incidentes las autoridades todavía describen a algunas víctimas como desaparecidas y presuntamente fallecidas.

