El ataque se dirigió a la base aérea de Al Udeid, que alberga a miles de militares de Estados Unidos y opera como centro regional del Mando Central estadounidense para Medio Oriente.
En una conferencia de seguridad en Asia, representantes de Estados Unidos plantearon como referencia un gasto del 5 % del PIB, incluyendo áreas como armamento, ciberseguridad e infraestructura.
La suspensión de vuelos se produjo después de que se advirtiera sobre posibles acciones en represalia por los recientes ataques a instalaciones nucleares iraníes.