España fue uno de los países que no adhirió al nuevo objetivo del 5% del producto interno bruto destinado al gasto militar, fijado en la última cumbre de la OTAN.
Con este cambio, se abre un nuevo periodo para continuar negociaciones con otros países, lo que ha generado un ajuste en las proyecciones sobre la demanda de activos considerados refugio.
El retroceso del oro se produjo luego de que se conociera la posibilidad de que la Unión Europea acepte un arancel del 15% sobre una mayoría de sus productos destinados al mercado estadounidense.