El precio del oro registró una caída superior al 13% desde el inicio de la guerra en Irán, en un movimiento que contrasta con su rol tradicional como activo refugio, según Bloomberg.
Cambio en el comportamiento del mercado
A pesar del contexto geopolítico, el metal perdió valor en un escenario donde los inversores liquidaron posiciones para cubrir pérdidas en otros activos y responder a cambios en las condiciones financieras.
Este comportamiento marca una diferencia respecto a crisis anteriores, donde el oro solía subir ante escenarios de incertidumbre.
Demanda sigue firme por parte de bancos centrales
Pese a la caída del precio, la demanda global de oro se mantiene sostenida, impulsada en gran parte por compras de bancos centrales y otros actores institucionales.
En el primer trimestre, la demanda total alcanzó 1.231 toneladas métricas, con un incremento del 2%, mientras que el valor total subió un 74%.

Factores financieros influyen en la caída
El retroceso del oro también está vinculado al fortalecimiento del dólar y al aumento de los rendimientos de bonos, lo que reduce el atractivo del metal frente a otros activos.
Además, la necesidad de liquidez en los mercados llevó a ventas de oro por parte de inversores.
Perspectivas del mercado
Analistas consideran que la debilidad actual podría ser temporal, en un contexto donde la demanda estructural sigue presente y podría sostener una recuperación en el futuro.

