La medicina genética está ampliando las posibilidades de tratamiento para enfermedades hereditarias que durante años tuvieron pocas o ninguna alternativa terapéutica. Investigadores vinculados a Harvard, el Broad Institute y Boston Children’s Hospital detallaron avances que incluyen desde la corrección de mutaciones potencialmente mortales hasta terapias destinadas a recuperar la audición en niños.
Uno de los casos expuestos corresponde a un bebé nacido con deficiencia de CPS1, un trastorno genético que impide procesar correctamente las proteínas y puede provocar una acumulación peligrosa de amoníaco en la sangre, con riesgo de daño cerebral y muerte.
Una terapia diseñada específicamente para un paciente
Tras identificar dos copias alteradas del gen responsable de la enfermedad, un equipo desarrolló un tratamiento personalizado basado en edición de bases, una tecnología capaz de realizar cambios específicos dentro del ADN.
El proceso completo, desde el desarrollo del editor genético hasta las pruebas, estudios de toxicología, fabricación y autorización del ensayo clínico, se completó en menos de siete meses. El tratamiento fue administrado mediante nanopartículas lipídicas que transportaron el sistema de edición hasta las células del hígado.
Casi dos años después de la intervención, el niño continúa alcanzando hitos de desarrollo que normalmente resultan difíciles de conseguir para pacientes con esta alteración genética.
Más de 200.000 mutaciones están vinculadas con enfermedades
Los investigadores señalan que existen más de 200.000 mutaciones conocidas en el ADN humano relacionadas con más de 8.000 enfermedades genéticas. Muchas de ellas pueden provocar cuadros graves y algunas tienen consecuencias potencialmente mortales.
Las nuevas herramientas permiten localizar determinadas secuencias de ADN y realizar modificaciones concretas. Existen además terapias que, en lugar de modificar directamente el gen afectado, introducen una copia funcional para compensar aquella que no trabaja correctamente.
La terapia génica también avanza sobre la pérdida auditiva
Otra línea de desarrollo apunta a niños que nacen con determinadas formas de pérdida de audición. En este campo existen alrededor de 150 genes asociados con la sordera infantil y miles de posibles alteraciones genéticas.
Una de las terapias utiliza una copia funcional de un gen relacionado con la audición y la introduce en las células mediante un vector viral. Algunos pacientes tratados en ensayos clínicos llegaron posteriormente a registrar niveles de audición cercanos a parámetros normales, aunque el procedimiento depende del tipo específico de trastorno.
La aplicación no es igual para todas las enfermedades. Algunas terapias se administran por vía intravenosa, otras mediante el líquido espinal, inyecciones oculares o procedimientos quirúrgicos dirigidos a determinadas partes del cerebro o del oído interno.
El costo aparece entre las principales barreras
Aunque la tecnología continúa avanzando, uno de los obstáculos está en trasladar estos tratamientos a enfermedades extremadamente raras.
Desarrollar, fabricar, probar y completar los procesos regulatorios para una terapia genética puede requerir millones o incluso decenas de millones de dólares, una estructura difícil de sostener cuando la alteración afecta solamente a unos pocos pacientes.
Para enfermedades con miles de pacientes, el modelo económico puede ser diferente. Los investigadores calculan que una persona con una enfermedad genética puede generar para el sistema sanitario estadounidense entre USD 2 millones y USD 10 millones en gastos durante su vida, mientras algunas terapias genéticas apuntan a administrarse una sola vez.
El desafío pasa por llevar la tecnología a más enfermedades
Los próximos pasos incluyen desarrollar plataformas capaces de utilizar procedimientos similares para diferentes mutaciones, reducir los costos de las pruebas previas y establecer mecanismos regulatorios que permitan evaluar tratamientos personalizados sin dejar de controlar sus riesgos.
La investigación también contempla modelos sin fines de lucro para enfermedades extremadamente poco frecuentes, con el objetivo de desarrollar terapias en casos donde el reducido número de pacientes hace difícil sostener un proyecto mediante el esquema comercial tradicional.

