Paraguay integra junto con Uruguay, Chile y Perú el grupo de países latinoamericanos con menores niveles de riesgo soberano durante agosto de 2026, de acuerdo con datos del índice EMBI elaborado por JP Morgan. Este indicador mide cuánto más debe pagar un país por su deuda frente a los bonos del Tesoro de Estados Unidos y sirve como referencia para conocer la percepción del mercado sobre su capacidad de pago.
En el caso paraguayo, la explicación está vinculada principalmente con la disciplina fiscal, la estabilidad macroeconómica y la continuidad de determinadas reglas económicas durante más de dos décadas. Estos elementos contribuyeron a reducir la percepción de que el país pueda tener dificultades para cumplir sus obligaciones financieras.
Más de 20 años construyendo confianza ante los mercados
El proceso se remonta a la reforma tributaria de 2003, que estableció buena parte de las bases del actual esquema económico del país, caracterizado por una carga tributaria relativamente baja, control de las cuentas públicas y estabilidad de las principales variables económicas.
Durante los años siguientes, diferentes administraciones mantuvieron en términos generales esa línea, con déficits fiscales controlados durante buena parte del periodo y cumplimiento de la Ley de Responsabilidad Fiscal en la mayoría de los ejercicios.
Incluso cuando el déficit superó los límites previstos, Paraguay mantuvo planes para volver gradualmente a los niveles establecidos por la normativa.
Menor riesgo significa pagar menos intereses por la deuda
Mantener un nivel reducido de riesgo soberano tiene un efecto directo sobre el costo que enfrenta el Estado al buscar financiamiento en los mercados.
Cuando los inversionistas perciben una menor posibilidad de incumplimiento, el país puede emitir deuda pagando tasas de interés más bajas. Esto reduce el dinero destinado al pago de intereses y permite que una mayor parte de los recursos fiscales permanezca disponible para otros gastos públicos.
El efecto no se limita al Gobierno. Los bonos soberanos funcionan como referencia para las condiciones financieras del sector privado, por lo que un menor riesgo también puede favorecer el acceso de bancos y empresas a préstamos o emisiones de deuda con menores costos.
Uruguay, Chile y Perú también aparecen en el grupo
Los cuatro países llegan a esta posición por caminos diferentes. Uruguay mantiene grado de inversión, vencimientos largos de deuda y reservas de liquidez, mientras que Chile conserva instituciones fiscales y monetarias que facilitan su acceso a los mercados.
Perú, por su parte, combina una deuda pública cercana al 30% del PIB, reservas internacionales elevadas y credibilidad monetaria.
Paraguay destaca principalmente por la continuidad de sus políticas de estabilidad y por el historial acumulado de cumplimiento financiero, elementos que también contribuyeron a que el país alcanzara el grado de inversión.
El tamaño de la deuda no explica por sí solo cuánto riesgo tiene un país
Los datos analizados muestran que tener más deuda no necesariamente implica pagar una prima de riesgo mayor. Entre nueve países latinoamericanos estudiados, la relación entre el tamaño de la deuda y el costo exigido por los inversionistas fue relativamente baja.
La diferencia aparece con mayor claridad al comparar las calificaciones crediticias, la fortaleza institucional y la capacidad de cada economía para corregir desequilibrios.
Por ese motivo, los mercados también observan aspectos como la capacidad de refinanciar vencimientos, el nivel de reservas, la existencia de reglas fiscales y la posibilidad de corregir desajustes antes de que aparezcan dificultades de financiamiento.

