
El último informe del Sistema de Vigilancia Alimentario Nutricional 2024 del Ministerio de Salud Pública indica que el 34,6% de los niños y adolescentes de Paraguay presenta sobrepeso, una proporción equivalente a uno de cada tres. Entre los adultos, esta condición alcanza a siete de cada diez personas.
Los datos expuestos desde el área de Endocrinología y Diabetología Pediátrica del Hospital de Clínicas también muestran un aumento de los cuadros vinculados con el exceso de peso y la diabetes tipo 2 en edades tempranas.
Entre el 40% y el 50% de los niños derivados a consultorios de endocrinología reúne algunos criterios relacionados con la prediabetes. Estos casos aparecen principalmente durante la pubertad, cuando los cambios hormonales pueden elevar la resistencia a la insulina.
La diabetes tipo 2 todavía representa entre el 1% y el 4% de los casos de diabetes infantil, pero los diagnósticos empiezan a registrarse en menores de menor edad. La resistencia a la insulina suele observarse desde los 10 a 12 años, la prediabetes desde los 12 y los casos de diabetes aparecen con mayor frecuencia entre los 13 y 14 años.
En las consultas de endocrinología del Hospital de Clínicas, entre el 10% y el 20% de los niños atendidos tiene diabetes, mientras que entre el 40% y el 50% presenta sobrepeso u obesidad.
El menor consumo de alimentos naturales y la mayor presencia de productos industrializados forman parte de los cambios observados en la alimentación de niños y adolescentes.
También influyen las cenas a horarios tardíos, la falta de desayuno, el aumento de los pedidos de comida, la reducción de los espacios seguros para jugar y el tiempo prolongado frente a celulares,

televisores y otras pantallas.
La proporción de obesidad infantil mencionada para Paraguay se mueve aproximadamente entre el 30% y el 40% de la población infantil.
La diabetes tipo 1 es una enfermedad de origen autoinmune y no está causada por el exceso de peso. La diabetes tipo 2, en cambio, puede estar relacionada con antecedentes familiares, una alimentación inadecuada y el sobrepeso.
Cuando existe resistencia a la insulina, las células de los músculos, la grasa y el hígado no responden correctamente a esta hormona. Como consecuencia, el páncreas necesita producir una mayor cantidad para controlar la glucosa en la sangre.
Entre las señales mencionadas aparecen el oscurecimiento de la piel en el cuello o las axilas, la pérdida de peso sin una explicación clara, el aumento del apetito, la sed excesiva y las ganas frecuentes de orinar.
En algunos niños, la diabetes tipo 2 es detectada cuando ya existen otros problemas de salud. Entre las complicaciones señaladas se encuentran las alteraciones renales, las enfermedades cardiovasculares y la hipertensión arterial.
Los controles para descartar prediabetes o diabetes se recomiendan desde los 10 años, especialmente cuando existen antecedentes familiares, exceso de peso, alteraciones de la presión arterial o cambios en la pigmentación de la piel.
El Programa Nacional de Diabetes mantiene la provisión de insulina destinada a niños con diabetes tipo 1. Sin embargo, continúan pendientes los proyectos para ampliar el acceso a sensores de glucosa y microinfusoras de insulina.
En el Hospital de Clínicas existe una falta de tiras reactivas para medir la glucosa desde hace varios meses, aunque la institución dispone de insulina.
Para la diabetes tipo 2, el sistema público cuenta con metformina como tratamiento inicial, pero todavía no ofrece de manera general los nuevos medicamentos inyectables contra la diabetes y la obesidad autorizados para su utilización desde los 10 años.
Entre las medidas mencionadas se encuentran la incorporación de más frutas y alimentos naturales en las cantinas escolares, la reducción de frituras y productos con exceso de carbohidratos y una mejor coordinación entre el desayuno y el almuerzo entregados en las instituciones educativas.
También se propone reforzar la actividad física dentro de las escuelas, realizar pausas activas y mantener espacios de juego durante los recreos. La recomendación general incluye al menos 60 minutos diarios de actividad física, menos bebidas azucaradas y una reducción del tiempo frente a las pantallas.