
Estados Unidos e Irán iniciaron conversaciones con la posibilidad de frenar nuevos ataques contra infraestructuras energéticas y centrales eléctricas iraníes durante un plazo de cinco días, mientras avanzan los contactos diplomáticos para intentar detener la guerra. La suspensión de esa ofensiva quedó atada al resultado de las reuniones en curso.
La información se conoció en medio de una escalada regional que ya impactó sobre los mercados energéticos y elevó la tensión en Medio Oriente.
Luego de conocerse la apertura de conversaciones, el precio del petróleo registró una baja de más del 11%. El retroceso se produjo después de varios días de temor por una expansión del conflicto y por las amenazas sobre instalaciones estratégicas vinculadas al suministro de energía.
En paralelo, seguían las advertencias sobre el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio mundial de petróleo y gas.
En los últimos días, ataques aéreos y represalias cruzadas afectaron instalaciones energéticas en varios puntos de la región. De acuerdo con la información difundida, más de 40 instalaciones energéticas en nueve países de Medio Oriente sufrieron daños considerados graves o muy graves.
También se reportaron consecuencias sobre yacimientos, refinerías, oleoductos y plantas de gas, en un escenario que mantiene bajo presión a las cadenas globales de suministro.

La guerra acumula un saldo humano de gran magnitud. Hasta el momento, se mencionan más de 4.200 personas fallecidas en el conjunto del conflicto.
Dentro de ese total, al menos 3.231 muertes corresponden a Irán. De esa cifra, 1.407 eran civiles y 1.167 miembros del ejército, mientras que en Israel y en países árabes también se reportaron víctimas fatales. Además, un ataque reciente dejó 115 heridos en ciudades del sur israelí.
Uno de los puntos más sensibles del conflicto continúa siendo el estrecho de Ormuz. El cierre efectivo de ese paso marítimo y los ataques sobre infraestructura energética impulsaron subas previas en los precios del petróleo y del gas, además de aumentar la preocupación por el abastecimiento internacional.
Aunque algunos buques lograron cruzar la zona en las últimas horas, la situación sigue marcada por restricciones, amenazas de represalias y movimientos militares en varios frentes.
La posibilidad de evitar nuevos bombardeos quedó ligada al avance de las conversaciones abiertas entre ambas partes. Mientras tanto, continúan las operaciones militares en la región y siguen activas las amenazas cruzadas sobre objetivos energéticos, nucleares y estratégicos.