
La interrupción del tránsito en el estrecho de Ormuz está provocando una redistribución de ingresos entre los países exportadores de petróleo del Golfo, con impactos diferenciados según la capacidad logística de cada uno.
En este contexto, Arabia Saudí se posiciona con una ventaja relativa al poder redirigir gran parte de sus envíos de crudo hacia el mar Rojo, evitando la dependencia total del estrecho.
Este desvío permite sostener el flujo de exportaciones en medio del bloqueo, lo que incide en sus ingresos en comparación con otros países de la región.
El escenario de interrupción del tránsito contribuyó a un aumento en los precios del petróleo, lo que compensa la reducción de volúmenes exportados. Según análisis de Goldman Sachs, el incremento en los precios supera el impacto negativo por la menor circulación de cargamentos.

Mientras Arabia Saudí y Omán presentan una posición más favorable, otros países como Emiratos Árabes Unidos enfrentan una caída en sus ingresos petroleros, ya que sus alternativas logísticas no logran compensar completamente el bloqueo.
Esta situación genera una brecha entre los exportadores de la región, con efectos directos en sus economías.
El bloqueo del estrecho, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial, afecta el equilibrio del mercado energético global y modifica las dinámicas de oferta.