
Los ciudadanos de Suiza acudirán a las urnas el 14 de junio para decidir si el país establece un tope poblacional de 10 millones de habitantes, según informó el Gobierno tras la validación de las firmas necesarias dentro del sistema de democracia directa.
La propuesta, impulsada por un sector político conservador, busca frenar el crecimiento demográfico y restringir la inmigración cuando se alcance esa cifra.
Actualmente, la población suiza ronda los 9,1 millones de personas, tras un aumento aproximado del 70% desde 1960, impulsado en gran medida por la llegada de trabajadores extranjeros y el dinamismo económico del país.
Quienes respaldan la iniciativa sostienen que el incremento demográfico ha generado presión sobre la vivienda, la infraestructura y otros servicios.
Tanto el Ejecutivo como el Parlamento han manifestado su rechazo a la propuesta.
Las autoridades señalaron que la medida podría afectar acuerdos vigentes con la Unión Europea, especialmente en materia de libre circulación, además de tener impacto en sectores que dependen de mano de obra extranjera.

Según sondeos realizados en diciembre, la iniciativa contaba con el respaldo de aproximadamente 48% de los votantes.
El debate también se produce en un contexto de desaceleración económica, con referencias a que el PIB per cápita no ha mostrado crecimiento en los últimos tres años, mientras que los salarios reales han registrado descensos en el mismo periodo.