
Una propuesta plantea modificar el mecanismo de ajuste del salario mínimo incorporando variables como el Producto Interno Bruto (PIB) y la productividad laboral, con el objetivo de reemplazar el modelo actual basado principalmente en la inflación, según planteamientos en análisis dentro del ámbito económico y laboral.
Actualmente, el salario mínimo se ajusta en función del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Sin embargo, sectores técnicos consideran que este indicador no refleja completamente la evolución del poder adquisitivo ni la dinámica económica.
La propuesta incluye sumar factores como el crecimiento del PIB y la productividad laboral, lo que implicaría vincular los salarios a la evolución de la economía y al rendimiento del trabajo en distintos sectores.

Un esquema basado en productividad podría generar diferencias entre sectores formales e informales, ya que las actividades con mayor eficiencia tendrían mayor capacidad de absorber aumentos salariales.
El cambio en la fórmula abre una discusión entre trabajadores, empresarios y autoridades, ya que implica redefinir el equilibrio entre ingresos laborales, empleo y competitividad dentro del sistema económico.