
Según lo informado por el equipo del Gobierno paraguayo tras la reunión presidencial entre Paraguay y Brasil en Campo Grande, la revisión del Anexo C de Itaipú se enfoca ahora en destinar recursos de la binacional a nuevas obras de generación y almacenamiento de energía.
El cambio de rumbo aparece después de la cancelación de la deuda por la construcción de la represa y en medio de proyecciones que indican que los excedentes energéticos podrían agotarse en unos ocho años.
Dentro de ese escenario, Paraguay y Brasil coinciden en que la entidad deberá redirigir parte de sus fondos hacia proyectos que permitan sostener la oferta energética en el futuro.
Con el cierre de la deuda histórica de Itaipú, ambos países analizan cómo reasignar el dinero que antes se destinaba a ese compromiso financiero.
La revisión en curso ya no se concentra solo en la tarifa, sino también en el destino de esos recursos disponibles.
Entre las posibilidades en estudio figuran la instalación de cuatro turbinas más, la modernización de las ya existentes y la incorporación de alternativas como paneles solares y baterías en la zona del embalse.
Dentro de los cálculos preliminares, se menciona una inversión de USD 12.000 millones para ampliar la capacidad de generación. Esa proyección forma parte de las conversaciones técnicas abiertas entre ambos países en el marco de la renegociación.
Además de nuevas obras, también se evalúan aspectos financieros, ambientales y operativos vinculados a cualquier ampliación de la infraestructura energética de la binacional.
Uno de los puntos que aparece en la discusión es el cambio de escenario para Paraguay en el mediano plazo.
La estimación oficial señala que, si se mantiene la tendencia actual, el país podría dejar de contar con excedentes disponibles para comercializar y pasar a necesitar energía adicional en el futuro.

Ese cambio modificaría el papel que hoy cumple Paraguay dentro del esquema energético de Itaipú y suma presión a las decisiones que deberán tomarse en esta etapa de revisión.
Otro de los ejes abordados en la revisión del Anexo C es la futura tarifa de la energía. En la mesa de discusión también se incluye la necesidad de encontrar un valor que permita sostener inversiones, acompañar el desarrollo de la infraestructura eléctrica y definir cómo se manejará la libre comercialización de excedentes por parte de cada país.
A esto se suma la intención de mantener una parte de los recursos destinados a gastos socioambientales dentro del funcionamiento de la binacional.
Desde el Gobierno paraguayo indicaron que la renegociación sigue abierta y que todavía quedan meses de trabajo antes de volver a discutir la tarifa correspondiente a 2027. La revisión es presentada como una instancia de largo alcance, en la que los equipos técnicos de ambos países deberán traducir en cifras y condiciones concretas los puntos ya conversados a nivel político.