
Unos 1.200 facilitadores del programa Escuelas Abiertas continúan esperando el pago correspondiente a las últimas cinco jornadas trabajadas. Olimpiadas Especiales Paraguay confirmó que hasta ahora fueron abonados 19 de los 24 encuentros previstos, mientras permanece pendiente la transferencia necesaria para completar los desembolsos.
Las actividades se desarrollaron entre enero y abril de 2026 en 300 instituciones educativas públicas de distintos puntos del país.
Durante las vacaciones, y posteriormente los sábados, se ofrecieron espacios de danza, teatro, música, fútbol, baloncesto, artes marciales y otras propuestas dirigidas a niños y jóvenes.
Los contratos establecen una remuneración de G. 120.000 por fecha para cada facilitador. Al contemplar 24 encuentros, el monto total previsto asciende a G. 2.880.000 por trabajador.
Como todavía faltan cinco pagos, cada docente o facilitador afectado tiene pendiente aproximadamente G. 600.000. Entre las personas contratadas se encuentran supervisores, directores, profesores de las instituciones y educadores que aún no integran el Magisterio Nacional.

En el caso de los directores, el acuerdo fija G. 170.000 por jornada, con una suma total de G. 4.080.000 por las 24 fechas. Los referentes departamentales, por su parte, tienen asignado un pago global de G. 5 millones.
El esquema financiero contempla que el Ministerio de Educación y Ciencias transfiera los recursos a la Organización de Estados Iberoamericanos. Posteriormente, esa entidad debe girar el dinero a Olimpiadas Especiales Paraguay, encargada de realizar los pagos a los trabajadores contratados.
La organización indicó que recibió el compromiso de un desembolso durante esta semana para cubrir las cinco jornadas que siguen pendientes. Sin embargo, al cierre de la información, el pago todavía no había sido completado.
Parte de los recursos utilizados para el programa proviene de la Secretaría Nacional de Administración de Bienes Incautados y Comisados, dentro del Plan Sumar. El proyecto mantiene abiertas instituciones educativas durante periodos sin clases para ofrecer actividades recreativas y formativas.
Los educadores sostienen que los desembolsos tuvieron demoras desde el inicio del programa y que varios trabajadores recibieron parte del dinero recién después de presentar reclamos ante las instituciones involucradas.