
De acuerdo con datos oficiales del Ministerio de Economía y Finanzas, el total de bonos soberanos emitidos por Paraguay en los mercados financieros internacionales alcanza USD 8.260,2 millones, dentro de una estrategia de financiamiento externo aplicada a lo largo de distintos años y bajo diversos marcos legales.
La información detalla el destino de los recursos, el nivel de ejecución y los saldos aún disponibles en el sistema financiero.
El volumen acumulado de emisiones soberanas en el exterior asciende a USD 8.260,2 millones, cifra que reúne colocaciones realizadas en distintos períodos.
Estas emisiones fueron estructuradas con plazos, condiciones y destinos variados, en función de las necesidades fiscales y de gestión de pasivos del Estado.
Según el informe, los recursos efectivamente transferidos alcanzan USD 8.005,3 millones, lo que representa más del 96 % del total emitido.
Estos fondos fueron canalizados principalmente hacia Organismos y Entidades del Estado, el pago de amortizaciones de deuda y el financiamiento de programas incluidos en las leyes de emisión.
El nivel de ejecución refleja que la mayor parte del dinero ya ingresó al circuito fiscal.

Los datos oficiales también señalan un saldo de USD 237,2 millones que permanece depositado en el Banco Central del Paraguay.
Estos recursos corresponden a emisiones recientes o a tramos que todavía no fueron utilizados, un desfasaje que suele presentarse entre la colocación de los bonos y su aplicación efectiva.
En cuanto a los gastos vinculados a la colocación de bonos, el total asciende a USD 17,7 millones.
Este monto incluye costos financieros y operativos asociados a las emisiones realizadas en los mercados internacionales.
Una parte relevante de las últimas emisiones fue destinada al pago de amortizaciones, a la administración de pasivos y al financiamiento del Presupuesto General de la Nación.
El uso combinado de los recursos muestra una aplicación tanto en refinanciamiento de deuda como en gasto público autorizado por ley.
Los saldos aún disponibles en el Banco Central funcionan como un colchón de liquidez dentro de la administración financiera del Estado.