
Las acciones estadounidenses comienzan la segunda mitad de 2026 después de atravesar fuertes cambios durante los primeros seis meses del año.
Datos recopilados por Bloomberg muestran que el S&P 500 pasó de acumular una caída superior al 7% al cierre del 30 de marzo a registrar una ganancia de más del 7% en el año.
El cambio de rumbo estuvo relacionado con la recuperación de la actividad económica y el nuevo impulso de las compañías vinculadas con la inteligencia artificial. Sin embargo, el mercado todavía enfrenta dudas por la inflación, las tasas de interés y las elecciones legislativas de noviembre en Estados Unidos.
Desde el mínimo alcanzado el 30 de marzo hasta el máximo del 2 de junio, el S&P 500 avanzó alrededor del 20%.
Una recuperación de esa velocidad solamente ocurrió otras tres veces desde el año 2000.
El periodo comprendido entre abril y junio se encamina a convertirse en el segundo mejor segundo trimestre del índice desde 2009. Por su parte, el Nasdaq 100 ganó cerca del 23%, con su segundo mejor resultado para ese trimestre desde 2001.

La suba ocurrió pese al conflicto en Medio Oriente, el aumento inicial del petróleo y las previsiones de una desaceleración económica. El mercado pudo recuperar el terreno perdido, aunque los movimientos registrados durante el semestre muestran que el escenario puede cambiar rápidamente.
Las empresas de semiconductores fueron las principales encargadas de empujar los índices. El sector avanzó 37% durante el año, sostenido por las inversiones en memoria, procesamiento y almacenamiento para sistemas de inteligencia artificial.
El índice de semiconductores de Filadelfia subió 74% solamente durante el segundo trimestre. Además, llegó a superar al S&P 500 por 86 puntos porcentuales desde comienzos de enero, la mayor diferencia registrada en tres décadas.
Una empresa de chips de memoria acumuló un avance del 297% en 2026 y explicó aproximadamente el 22% de toda la ganancia del S&P 500. Otra compañía del mismo segmento llegó a subir 781%.
El tamaño de estos movimientos también genera dudas sobre cuánto tiempo puede sostenerse el ritmo de inversión en inteligencia artificial y si las ganancias terminarán extendiéndose a una mayor cantidad de sectores.
Mientras los fabricantes de chips subieron con fuerza, otras actividades quedaron bastante más atrás. Las acciones energéticas avanzaron 37% durante el primer trimestre, pero luego cayeron 13% entre abril y junio ante la posibilidad de una baja en el precio del petróleo.