
Según información oficial de la Administración Nacional de Electricidad, aún no existe una decisión concreta ni un calendario definido para un eventual ajuste de la tarifa eléctrica. La empresa estatal indicó que el tema se encuentra en fase de análisis, con foco en una eventual aplicación gradual.
Los estudios en curso excluyen al 90% de los clientes residenciales, que no serían alcanzados por ningún incremento, ni siquiera de manera progresiva.
Este segmento corresponde principalmente a hogares de consumo bajo y medio, que concentran una parte relevante de los usuarios del sistema.
La evaluación se concentra en usuarios de alto consumo, vinculados a mayores exigencias de infraestructura eléctrica.
Dentro de este grupo se incluyen actividades industriales, grandes comercios y centros comerciales, que podrían enfrentar una actualización gradual basada en criterios técnicos y en el historial de demanda.
De acuerdo con datos de la empresa, el 80% de los clientes pertenece al sector residencial, que utiliza cerca del 45% de la energía total producida.
El 20% restante concentra una porción mayor del consumo y es el universo que podría verse alcanzado por una eventual revisión tarifaria.

Los análisis comenzaron en 2024 y cuentan con cooperación técnica del Banco Interamericano de Desarrollo.
En ese marco, una consultora internacional comparó los costos operativos de la ANDE con empresas similares de la región, identificando niveles de eficiencia relativos y desafíos pendientes, especialmente en la reducción de pérdidas.
Desde la empresa señalaron que, si bien existen plazos internos de evaluación, no se establecieron fechas públicas para avanzar con una eventual actualización.