
Harvard Gazette informó que investigadores del Beth Israel Deaconess Medical Center identificaron cómo las hormonas del estrés pueden alterar el funcionamiento del intestino y hacer más lenta la digestión.
El trabajo, publicado en el Journal of Biological Chemistry, se centró en el sistema nervioso entérico, conocido como el “segundo cerebro” del tracto gastrointestinal, encargado de coordinar el movimiento de los alimentos en el sistema digestivo.
Los investigadores señalaron que el estrés puede interferir en la comunicación entre células del intestino, lo que reduce el movimiento gastrointestinal y aumenta el riesgo de estreñimiento persistente.
El estudio identificó una vía química relacionada con la molécula BDNF y su receptor TrkB, que ayuda a mantener la respuesta normal de la digestión.

En modelos preclínicos, el equipo activó esa vía mediante un compuesto que estimula el receptor TrkB. Con ese procedimiento, lograron restaurar el movimiento intestinal normal en casos asociados al estrés.
El hallazgo apunta a una posible línea de investigación para futuros tratamientos relacionados con el síndrome de intestino irritable con predominio de estreñimiento y otros trastornos digestivos vinculados al estrés.
El trabajo plantea que comprender cómo el estrés altera esta vía puede ayudar a desarrollar nuevas terapias para tratar el estreñimiento asociado al estrés.