
Los ministros de Finanzas del Grupo de los Siete (G-7) debatieron el impacto del conflicto en Medio Oriente durante una reunión virtual realizada esta semana.
La información surge de un comunicado del propio bloque, en el que se indicó que los países miembros están dispuestos a adoptar medidas para sostener el suministro energético mundial, incluida la posibilidad de utilizar reservas estratégicas de petróleo si la situación lo requiere.
En el documento se señala que los gobiernos seguirán monitoreando la evolución de los mercados energéticos y mantendrán coordinación con socios internacionales ante eventuales cambios en el escenario global.
Durante el encuentro también se analizaron las consecuencias económicas del conflicto regional, así como su posible impacto en los mercados financieros y en las rutas comerciales vinculadas al transporte de energía.
Los países integrantes del grupo indicaron que aún no se encuentra prevista una liberación inmediata de reservas, aunque el mecanismo permanece como una opción dentro de las herramientas disponibles para responder a eventuales interrupciones del suministro.

En medio de las discusiones internacionales, los futuros del petróleo Brent llegaron a subir hasta un 29% en determinados momentos de la jornada, antes de moderar sus variaciones cuando se conoció que el G-7 evaluaría el uso de reservas estratégicas.
La volatilidad del mercado se produce en un contexto de tensiones geopolíticas que afectan el comercio energético y generan movimientos en los precios del crudo a nivel internacional.
En la discusión participaron representantes de organismos multilaterales vinculados a la economía y la energía, entre ellos el Fondo Monetario Internacional, el Grupo del Banco Mundial, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico y la Agencia Internacional de la Energía.
Estas instituciones forman parte de los mecanismos de seguimiento de la situación energética mundial y colaboran en el intercambio de información entre gobiernos.
Autoridades del sector energético señalaron que la situación en el estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores del comercio mundial de petróleo, presenta riesgos para el mercado energético.
Actualmente, por esa ruta marítima circula alrededor del 20% del petróleo global, además de volúmenes relevantes de gas natural licuado.