
El Gobierno de Perú dispuso el estado de emergencia en el sector energético luego de una fuga en un gasoducto del proyecto Camisea según comunicados oficiales y reportes del sector.
La interrupción obligó a suspender el transporte de gas natural desde los yacimientos ubicados en la región de Cusco.
De acuerdo con la empresa operadora del ducto, la reparación podría extenderse hasta el 14 de marzo, lo que mantiene restringido el flujo del combustible hacia distintos puntos del país.
Camisea produce prácticamente todo el gas natural que consume Perú, por lo que el incidente impacta en la oferta energética nacional.
El Ministerio de Energía y Minas activó medidas que permiten racionar el gas y priorizar el consumo interno, enfocando el suministro en hogares, hospitales y servicios básicos.
Usuarios industriales y generadores eléctricos enfrentarán limitaciones temporales mientras se normaliza el sistema.

En Lima, donde reside cerca de un tercio de la población peruana, el esquema de distribución prioriza el transporte público masivo por encima de taxis y vehículos particulares.
Algunas estaciones de servicio en la capital dejaron de vender gas natural para vehículos privados, según reportes de medios locales.
Las autoridades advirtieron que los transportistas podrían recurrir a combustibles alternativos como diésel o GLP.
El gas natural representó el 30% de la generación eléctrica en enero, de acuerdo con estadísticas oficiales.