
El Fondo Monetario Internacional señaló que la economía paraguaya mantiene una fuerte capacidad para resistir cambios y continuar creciendo, tras concluir la evaluación realizada al país dentro de la consulta del Artículo IV correspondiente a 2026.
El organismo atribuyó este comportamiento al esquema de metas de inflación, al tipo de cambio flexible, al nivel de las reservas internacionales y al retorno gradual hacia una mayor disciplina en las cuentas públicas.
El informe indica que el producto interno bruto real continúa mostrando una expansión sólida, mientras la inflación avanza hacia el objetivo previsto para 2026.
Los riesgos alrededor de la evolución de los precios fueron considerados equilibrados. Esto significa que el organismo observa posibilidades tanto de subas como de bajas respecto a las proyecciones actuales, sin identificar por el momento una inclinación marcada hacia uno de los dos escenarios.
Aunque el FMI resaltó la credibilidad de la política fiscal, también advirtió que el déficit público de 2026 quedaría por encima de la meta planteada inicialmente.

Esta diferencia estaría relacionada con la regularización de deudas acumuladas con proveedores del Estado, cuyos pagos generan una presión adicional sobre las finanzas públicas durante el año.
El organismo propuso realizar una revisión completa del marco fiscal para que los ingresos y gastos del país acompañen los cambios de la economía y las necesidades de dinero destinadas al desarrollo.
Entre las opciones mencionadas aparece una mejor orientación de los beneficios fiscales para vehículos eléctricos, de manera que estos incentivos sean evaluados dentro de las prioridades tributarias del país.
El informe también plantea la posibilidad de reducir algunas deducciones del impuesto a la renta personal y revisar las tasas reducidas del impuesto al valor agregado aplicadas a determinados productos.
Estas medidas forman parte de las alternativas señaladas para fortalecer los ingresos públicos y sostener las necesidades de financiamiento de Paraguay.
El FMI considera necesario mantener los avances en formalización laboral y protección social para que el crecimiento pueda sostenerse y alcanzar a una mayor cantidad de personas.