
Una investigación publicada en la revista científica Nature expone el desarrollo de un método experimental que permite generar coágulos de sangre en pocos segundos, con resultados obtenidos en pruebas realizadas en modelos animales.
El procedimiento se centra en modificar la superficie de los glóbulos rojos para que actúen como elementos estructurales dentro del coágulo.
Para ello, los investigadores emplearon compuestos químicos que funcionan como enlaces, permitiendo que las células se unan entre sí de forma rápida y estable.
Al combinar estos componentes, la reacción se produce en menos de cinco segundos, dando lugar a una red sólida denominada “citogel”, en la que los propios glóbulos rojos conforman la estructura principal.
Durante las pruebas, el método mostró una disminución significativa en la pérdida de sangre.
En modelos con lesiones profundas en órganos, el volumen de sangrado se redujo de 1.813 miligramos a 24 miligramos, mientras que el tiempo necesario para controlar la hemorragia descendió de 265 segundos a 5 segundos.

En comparación, un hemostático convencional utilizado como referencia requirió 91 segundos y registró una pérdida de 148 miligramos.
El estudio indica que los coágulos generados con esta técnica presentan una resistencia mayor frente a los naturales.
Los ensayos de laboratorio señalaron un incremento de hasta 13 veces en la resistencia a la fractura y una mejora de 4 veces en la adhesión respecto a los coágulos habituales.
Estas propiedades se vinculan al comportamiento de los glóbulos rojos dentro de la estructura, que al romperse liberan energía y contribuyen a evitar la propagación de fisuras en el material.
Los análisis también incluyeron el seguimiento de la evolución de los tejidos.
En los casos tratados con esta técnica, se registró una tasa de recuperación del 100% a los 28 días, frente al 84% observado con el método convencional.
Además, se reportó una menor formación de adherencias postoperatorias, con una incidencia del 17%, en contraste con el 83% del grupo comparativo.