
Datos del sector ganadero indican que durante el primer trimestre del año se observó una reducción en la actividad de faena, acompañada por una menor salida de carne bovina hacia mercados internacionales.
Las exportaciones registraron una disminución de más de 20% interanual, en comparación con el mismo periodo del año anterior.
La baja en la actividad se vincula a una menor disponibilidad de ganado para faena.
Este comportamiento se relaciona con factores climáticos que afectaron la producción en meses previos, generando un impacto en la oferta actual.
Además, el nivel de faena observado el año anterior había estado influido por condiciones excepcionales que incrementaron la actividad en ese momento.

En paralelo, continúa en desarrollo un plan de identificación individual del ganado a nivel nacional.
El objetivo es que, en un plazo estimado de cinco a siete años, cada animal cuente con un registro único que permita seguir su trazabilidad desde el origen.
Este sistema busca abarcar la totalidad del hato ganadero mediante un proceso de registro progresivo.
En el mercado interno, se reporta una mayor disponibilidad de cortes en comparación con meses anteriores.
Este aumento en la oferta ha generado una leve reducción en los precios para el consumidor.