
La economía brasileña mostró una contracción de 0,64% en junio frente al mes anterior, de acuerdo con datos del Banco Central de Brasil correspondientes al IBC-Br, indicador utilizado como referencia para seguir la evolución de la actividad económica. La reducción fue mayor al 0,5% esperado por analistas y se convirtió en la más pronunciada desde mayo de 2025.
En comparación con junio del año pasado, el indicador todavía presentó un avance de 2,35%, mientras que durante el segundo trimestre la economía brasileña creció 0,2% frente a los tres primeros meses de 2026.
Las cifras llegan en un escenario en el que sectores como servicios y producción industrial vienen perdiendo dinamismo, mientras la inflación anual también mostró una desaceleración durante junio y julio.
El comportamiento de la actividad aparece después de un crecimiento de 1,1% durante el primer trimestre, cuando la economía brasileña había registrado una expansión considerablemente mayor.

El Banco Central brasileño redujo en agosto la tasa Selic en 0,25 puntos porcentuales por cuarta reunión consecutiva, llevando el costo de referencia del dinero hasta 14% anual.
La autoridad monetaria dejó abierta la decisión para su próxima reunión y señaló que los movimientos posteriores dependerán del comportamiento de la inflación y la actividad económica. La caída registrada en junio suma nuevos datos al escenario que será evaluado para definir los próximos pasos de la política monetaria.
A pesar de la desaceleración de algunos indicadores, la inflación brasileña continúa por encima del objetivo de 3%. A esto se agregan factores internos y externos vinculados al gasto fiscal, los precios del petróleo, las decisiones de la Reserva Federal de Estados Unidos y la evolución de la economía mundial.
El dato de junio deja así a Brasil con una caída mensual de 0,64% en su indicador de actividad, aunque manteniendo un crecimiento interanual de 2,35% y una expansión de 0,2% durante el segundo trimestre.