El oro se mantuvo cerca de USD 4.140 por onza después de cerrar la semana pasada con una caída de 3,4%, su retroceso semanal más fuerte desde junio. El mercado volvió a concentrarse en la evolución de las tasas de interés de Estados Unidos luego de conocerse datos laborales más débiles de lo esperado.
La cotización al contado llegó a ubicarse en torno a USD 4.137,38 por onza, mientras los operadores evaluaban el impacto de un mercado laboral estadounidense más lento frente a los elevados rendimientos de los bonos y la fortaleza del dólar.
Menor creación de empleo reduce la presión sobre la Fed
Estados Unidos generó 29.000 empleos no agrícolas en septiembre, una cifra que quedó por debajo de todas las estimaciones recogidas entre economistas antes de la publicación del dato. El resultado redujo las expectativas de una nueva suba rápida de tasas de interés.
La probabilidad que el mercado asigna a un aumento de tasas en octubre cayó a alrededor de 20%, frente al 70% registrado una semana antes. Las tasas elevadas suelen ejercer presión sobre el oro porque el metal no paga intereses.
Dólar y bonos todavía frenan la recuperación del metal
Aunque las expectativas sobre la Fed dieron cierto respaldo al precio, los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense continúan en niveles elevados. El rendimiento a diez años se ubicó alrededor de 5,2%, mientras el dólar también volvió a fortalecerse.
El índice que sigue el comportamiento de la moneda estadounidense avanzó 0,3%, después de acumular tres semanas consecutivas de ganancias. Un dólar más fuerte encarece el oro para compradores que operan con otras monedas.
El oro acumula una caída superior al 6% en un mes
Durante el último mes, el metal precioso retrocedió más de 6% en medio de preocupaciones relacionadas con la inflación, los elevados precios de la energía, la posibilidad de mayores tasas de interés y la apreciación del dólar.
El mercado también espera las actas de la reunión de septiembre de la Reserva Federal, encuentro en el que se produjo la primera suba de tasas en tres años. Ese documento puede aportar nuevas señales sobre el rumbo de la política monetaria estadounidense.

