La Receita Federal de Brasil comenzó a probar en el Puente Internacional de la Amistad un sistema capaz de identificar a peatones mediante la lectura de la palma de la mano y registrar la frecuencia con la que una misma persona cruza entre Paraguay y Brasil. El proyecto se denomina Pasaje Digital y se encuentra en una fase experimental de 30 días.
El sistema genera un registro de cada cruce
La tecnología fue desarrollada junto con el Servicio Federal de Procesamiento de Datos (Serpro). El procedimiento se aplica inicialmente a peatones que ingresan a Brasil por el corredor destinado a quienes no tienen mercaderías para declarar.
El viajero acerca la mano a un lector sin contacto físico, el sistema realiza la identificación, genera un código único y guarda el paso en la base de datos de la autoridad aduanera brasileña.
Cruces repetidos pueden generar una alerta
Uno de los objetivos es detectar movimientos reiterados en periodos cortos. Cuando la herramienta identifica un patrón considerado irregular, emite una alerta para que los agentes puedan verificar el motivo de los desplazamientos y controlar si existen mercaderías transportadas fuera de los límites permitidos.
La prueba está orientada especialmente al control del denominado “cruce hormiga”, modalidad vinculada al traslado repetido de productos a través de la frontera. El historial generado por el sistema permitirá concentrar las inspecciones en casos considerados de mayor riesgo.
La tecnología podría hacer preguntas al viajero
En una etapa posterior, la plataforma también podría consultar directamente si la persona transporta productos que superan la cuota de exención. Dependiendo de la respuesta, el viajero podría continuar el trayecto o ser derivado al sector de fiscalización para una revisión.
La iniciativa forma parte de un esquema denominado Fronteras Inteligentes, que combina biometría, automatización, inteligencia artificial, análisis de riesgo y cruzamiento de datos para los controles aduaneros.
La prueba todavía no es obligatoria para todos
Por el momento, el mecanismo no constituye un control definitivo ni obligatorio para todos los viajeros. Las autoridades brasileñas evaluarán los resultados del periodo experimental antes de resolver si avanzan con una aplicación más amplia.
La experiencia también podría extenderse posteriormente al control de vehículos y a otros puestos fronterizos de Brasil. Foz de Iguazú fue elegida como la primera ciudad para probar esta tecnología.
El puente mueve más de 100.000 personas por día
La prueba se realiza en uno de los cruces fronterizos de mayor movimiento de la región. Datos de la Receita Federal de Brasil indican que aproximadamente 103.000 personas y 45.000 vehículos atraviesan diariamente el Puente de la Amistad.
Ese volumen incluye tránsito cotidiano, compras, turismo y actividad comercial entre Ciudad del Este y Foz de Iguazú, mientras las autoridades buscan incorporar nuevos controles sin frenar el movimiento diario de la frontera.

