El presidente de Estados Unidos anticipó en una publicación en su red social que no espera que su reunión con el mandatario chino termine con nuevas medidas para limitar el desarrollo de la inteligencia artificial. El tema formará parte de la conversación entre ambas potencias, aunque la posición estadounidense apunta a mantener el esquema actual sin introducir nuevos controles.
La superinteligencia estará dentro de la conversación
La denominada superinteligencia fue mencionada como uno de los asuntos que serán abordados durante el encuentro. Desde Estados Unidos se sostuvo además que China comparte una postura similar respecto a evitar nuevas restricciones dentro de este proceso de diálogo bilateral.
La posición coloca a la inteligencia artificial dentro de una agenda más amplia entre Washington y Pekín, que también incluye comercio, tecnología, chips y otras áreas estratégicas donde ambos países mantienen una fuerte competencia.
Estados Unidos apuesta por las instituciones existentes
El Gobierno estadounidense sostiene que los mecanismos legales que ya funcionan dentro del país pueden intervenir ante eventuales problemas relacionados con esta tecnología. En ese contexto, se mencionó al Departamento de Justicia como uno de los instrumentos de control disponibles.
Esta posición ya había sido planteada durante la semana ante las Naciones Unidas, donde Estados Unidos rechazó avanzar hacia un acuerdo internacional que establezca nuevas restricciones globales para el desarrollo de la inteligencia artificial.
El debate internacional sobre los riesgos continúa
La discusión ocurre mientras gobiernos, investigadores y empresas tecnológicas analizan cómo manejar los posibles riesgos asociados al avance de sistemas cada vez más capaces. Parte del debate internacional plantea la necesidad de establecer mecanismos de seguridad, mientras Washington y Pekín mantienen su atención puesta también en la competencia por el liderazgo tecnológico mundial.

