
La Unión Europea avanzó en una clasificación que ubica a la soja como materia prima de alto riesgo, lo que podría restringir su uso en la producción de biocombustibles provenientes del Mercosur.
La decisión se enmarca en las regulaciones europeas vinculadas a sostenibilidad y control de cadenas productivas.
Bajo este criterio, la soja pasa a ser considerada de alto riesgo, lo que implica mayores exigencias para su comercialización dentro del bloque.
El cambio normativo podría limitar el uso de soja del Mercosur en la producción de biocombustibles destinados al mercado europeo.
Esto afectaría directamente a un segmento de la demanda que venía creciendo en los últimos años.

Países exportadores de soja dentro del Mercosur enfrentan un escenario con nuevas barreras regulatorias.
La medida introduce condicionantes adicionales para el ingreso de productos derivados al mercado europeo, en un contexto de creciente control ambiental.
La Unión Europea viene impulsando políticas orientadas a la trazabilidad y reducción del impacto ambiental en las cadenas de suministro. En este marco, la soja es evaluada bajo criterios que consideran su origen y posibles vínculos con deforestación.